Policías cargan a Armando López Chavarría, dirigente de los pobladores del asentamiento Villa Sol, desalojados ayer por la Policía.

Violento desalojo en Villa Sol

Más de 130 familias quedaron en la calle al ser demolidas sus viviendas Luis Alemán Saballos Carmen López, pobladora del asentamiento Villa Sol, decidió prender fuego a su vivienda en vez que se la destruyeran, luego que el juez ejecutor Carlos Mario Peña ordenara a la Policía la ejecución de una orden de desalojo a […]

  • Más de 130 familias quedaron en la calle al ser demolidas sus viviendas

Luis Alemán Saballos

Carmen López, pobladora del asentamiento Villa Sol, decidió prender fuego a su vivienda en vez que se la destruyeran, luego que el juez ejecutor Carlos Mario Peña ordenara a la Policía la ejecución de una orden de desalojo a favor de Balto S.A., emitida por Gerardo Hernández, juez Sexto Civil de Distrito.

“Prefiero destruirla yo antes que esos …”, gritó la señora López, mientras prendía fuego a su vivienda, para protestar frente al desalojo ejecutado por un centenar de policías que llegaron al asentamiento ubicado de las Tres F, ocho cuadras hacia el lago, a la 1:00 p.m. de ayer viernes.

Carlos Mario Peña afirmó que él sólo ejecutaba la sentencia del juez Hernández, pero los pobladores intentaron explicarle que los terrenos los compraron de buena fe a los socios de un colectivo llamado Hilario Sánchez, quienes supuestamente habían sido beneficiados con la reforma agraria.

Pero los miembros del colectivo también habían vendido los mismos terrenos a Balto S.A., según lo explicó Julio Escobar, abogado de los pobladores del asentamiento.

Los argumentos que Escobar presentó al juez ejecutor no sirvieron de nada, tampoco sirvieron de nada los llamados que hizo Gonzalo Carrión, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), puesto que Mario Peña gritó a viva voz, “que no quede ninguno”.

Los policías que fueron trasladados en camiones de la empresa Balto S.A., forcejearon por unos minutos con los habitantes que con sus escrituras en mano pretendían hacerles entender que los terrenos los habían comprado de buena fe.

Mientras en la calle principal se registraba ese forcejeo, en una de las calles laterales del asentamiento varios vecinos armados de palos, piedras, machetes y tubos se atrincheraron para evitar el desalojo pero fueron enfrentados por los agentes.

Armando López Chavarría, directivo de la asociación de pobladores, intentó mediar para evitar más enfrentamiento, pero un policía que gritaba a sus compañeros que capturaran a los más que pudieran, lo tomó del pelo y forcejeó con él, recibiendo tremenda golpiza de parte de los agentes.

Igual ocurrió con el señor Juan Lacayo, a quien un policía antimotín le practicó una llave en la nuca, cayendo desmayado mientras otros agentes lo golpeaban con las cachas de sus fusiles en el pecho y estómago.

Lacayo fue rescatado por varias mujeres que desesperadas pedían la presencia de la Cruz Roja, la que casi 40 minutos más tarde llegó para trasladarlo aún sin conocimiento, hacia un centro asistencial.

Otra persona detenida fue la señora Dominga Ramos, quien funge como vocal de la directiva de vecinos, la señora Ramos mostraba sus recibos pagados, lo que al parecer molestó a una mujer policía quien la tomó del pelo e intentó montarla a una patrulla, pero como no lo logró, otros agentes dominaron a la mujer y la lanzaron contra la unidad.

Una vez que los agentes lograron desalojar a los vecinos, un camión apareció del lado de la empresa Balto S. A., cargado de gaseosas y emparedados los que fueron distribuidos entre los agentes, quienes gustosamente los consumieron.

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