Kathia Martínez/AP
PANAMÁ.- Mireya Moscoso se convirtió en la primera mujer presidenta de Panamá hace cinco años y prometió justicia social.
A las puertas de conocer el hombre que la remplazará en el poder el 1 de septiembre, la mandataria afirma que ha cumplido en más de un 90 por ciento sus promesas, pero muchos panameños no coinciden con la líder populista.
Moscoso dejará una economía que comienza a repuntar, un Canal que es administrado eficientemente sin la tutela de Estados Unidos y una millonaria inversión social.
Pero no logró, según sus críticos, reducir gran cosa la pobreza y el desempleo. Las estadísticas lo dicen: la desocupación alcanza el 14 por ciento y la pobreza afecta al 42 por ciento de los 2.8 millones de panameños.
Su gobierno tampoco se liberó del fantasma de la corrupción e incluso sus detractores la acusan de haberse hecho de la vista gorda ante una serie de escándalos.
Pero la Presidenta puede presumir que oxigenó las relaciones con Estados Unidos en un momento histórico para el país, tras la salida de las bases militares estadounidenses y el traspaso del Canal a fines de 1999.
Cuatro años después, la vía es administrada con una visión empresarial y de rentabilidad, y está generando más dividendos que cuando estuvo en manos de los estadounidenses.
El Canal produjo en peajes la suma de 921 millones de dólares durante el 2003, el más alto en la historia de la ruta de 90 años.
Moscoso, de 57 años, asumió la Presidencia en los umbrales de un nuevo siglo, y en medio de un entorno mundial de recesión.
Impulsó reformas fiscales y consiguió fondos para invertir en vivienda, salud y educación. La propia mandataria estima que durante su quinquenio invirtió más de 5,000 millones de dólares en obras sociales.
Pero el sociólogo Marco Gandásegui opina que Moscoso adoleció de un plan integral de desarrollo.
En el ramo económico, el 2003 fue un año halagüeño: la economía creció cuatro por ciento, el más alto de los últimos cinco años, y para el primer trimestre del 2004 la tasa de crecimiento alcanzó 6.8 por ciento.
El economista Rolando Gordón consideró, empero, que ese crecimiento no es suficiente. “La economía crece en sectores que no tocan directamente a la población. Es un crecimiento engañoso, que no genera empleos”, estimó en una entrevista.
“Hay una percepción total de corrupción”, se quejó el ex presidente Guillermo Endara, un ex correligionario de la mandataria, que busca nuevamente ganar la Presidencia.