- Legisladores que investigan al gobierno sobre atentados del 11 de septiembre acuden a la Casa Blanca para interrogar a Bush y su vicepresidente en privado
- Se sirvió café y gaseosas. “No hubo tensiòn”, dijo un congresista. Sesión no fue grabada
Tom Raumy Connie Cass/AP
WASHINGTON.- No hubo juramento de testigos, ni los destellos de los flashes de las cámaras fotográficas, tampoco una audiencia en la que asistieron familiares cercanos de desaparecidos con fotografías de las víctimas cuando el presidente estadounidense George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney se presentaron ante la comisión legislativa que investiga los atentados terroristas del 11 de septiembre.
Los miembros de la comisión, acostumbrados en las audiencias públicas a mirar a testigos desde el estrado largo y curvo de un salón de audiencias del Senado, se acomodaron con sus carpetas y portafolios en una hilera de sillas y mullidos sofás de color pálido. Asimismo, se les sirvió café y gaseosas y hubo un ambiente cordial.
Bush eligió reunirse con la comisión de manera privada en la Oficina Oval, un símbolo del poder y de la intimidad de los presidentes. Hay visitantes que se sienten intimidados sólo con estar en ese recinto.
Sin embargo, el sol atravesaba las ventanas a prueba de balas y retratos de George Washington y Abraham Lincoln eran los únicos testigos de las conversaciones.
La Casa Blanca insistió en que Bush y Cheney se presentaran a la audiencia como un equipo, y contestaron a las preguntas que les formularon los legisladores desde sillones gemelos a rayas azules, con respaldos altos y frente a la chimenea de la oficina presidencial.
Bush también llamó a su lado a tres abogados: el asesor de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, el viceasesor, Tom Monheim, y a Brian Cunningham, del Consejo de Seguridad Nacional, para que participaran en una sesión de preguntas que duró más de tres horas.
SIN DETALLES
“Respondí a todas las preguntas que me hicieron’’, dijo el mandatario al salir de la reunión.
Bush declinó revelar detalles acerca de la sesión desarrollada en el despacho presidencial, y dijo que los comisionados incorporarán sus comentarios y los de Cheney en su informe final, que deberán emitir en julio o agosto.
Pero el presidente, que calificó la reunión de “muy cordial’’, dijo que los comisionados estaban «muy interesados en las recomendaciones que van a formular, y yo también estaba muy interesado en ellas’’.
“Estoy contento de haberlo hecho’’, agregó el mandatario, apenas 35 minutos después de concluida la sesión. «Estoy contento de que me tomé el tiempo (necesario para hacerlo)… Lo disfruté’’.
Los diez miembros de la comisión arribaron a la Casa Blanca alrededor de las 9:15 de la mañana y se sentaron en torno de Bush y Cheney, que ocupaban asientos cerca de la chimenea en la Oficina Oval. El abogado de la Casa Blanca, Alberto Gonzales, y dos funcionarios que no fueron identificados participaron de la reunión, que comenzó puntualmente a las 9.30 a.m.
MUCHO ESTÁ EN JUEGO
ANÁLISIS NOTICIOSO
El presidente estadounidense George W. Bush está centrando su campaña de reelección en su liderazgo en la guerra contra el terrorismo, y por ello había mucho en juego para él y para el vicepresidente Richard Cheney en una sesión de poco más de tres horas con la comisión que investiga los atentados del 11 de septiembre.
Pese a que los participantes en el encuentro del jueves a puertas cerradas en la Oficina Oval informaron que la sesión fue cordial, el grupo de cinco legisladores republicanos y cinco demócratas podría propinar un duro golpe al presidente más tarde en este año, durante la parte más intensa de la campaña presidencial.
El grupo de legisladores que analiza los ataques terroristas del 2001, emitirá su informe final el 26 de julio, el mismo día que comienza la Convención Nacional Demócrata en la ciudad de Boston.
Los simpatizantes de Bush temen que los hallazgos de la comisión otorguen a los demócratas una oportunidad de oro para incrementar sus críticas contra el liderazgo del presidente en el tema de la seguridad nacional.
“Cualquier informe antes de las elecciones encierra cierto riesgo’’, señaló el consultor republicano Scott Reed, aunque señaló que la comisión «parece estar trabajando justamente de manera bipartidista, y son un dolor de cabeza para cualquiera’’, agregó.
Muchas personas cercanas a la investigación esperan que el informe culpen tanto al gobierno actual como al anterior del demócrata Bill Clinton, en particular a organizaciones como el FBI y la CIA por no haber hecho más esfuerzos para enfrentar las amenazas previas al 11 de septiembre por parte de la red de terroristas Al Qaeda.
AMISTOSO E INFORMAL
Los miembros de la Comisión que participaron en el encuentro, tanto republicanos como demócratas, dijeron que fue informal, a la manera de una conversación amistosa. «El presidente hizo sentir bien a todos’’, señaló el comisionado del Partido Republicano, Jim Thompson. El grupo incluso compartió algunas risas gracias al carácter bromista de Bush. «No hubo momentos de tensión’’, añadió el legislador.