Talía

Luis Sánchez Sancho

El jueves (22 de abril) se publicó en LA PRENSA una carta del señor Víctor Noel Cruz, en la que me pide aclarar por qué el 16 de mayo del año pasado mencioné a Talía como una de las nueve musas, y el 30 del mismo mes la volví a mencionar, pero como Thalía —es decir, con una hache entre la Te y la a—, formando parte de las tres Gracias.

También el señor Cruz me pide escribir sobre Hércules (Heracles), lo cual haré con mucho gusto en una próxima ocasión. Ahora me limitaré a responder su pregunta sobre Talía y Thalía.

En realidad, sea como Musa o Gracia, el nombre de Talía se escribe de la misma manera, o sea sin hache. Lo que pasa es que algunos estudiosos de la mitología y traductores del griego traducen su nombre al español con la hache intercalada, lo que induce a la confusión. Es como en el caso de Hércules, que en la mitología griega se llama Heracles pero algunos autores lo traducen y escriben como Herakles, o sea con ka en vez de ce.

Además, en las descripciones de las innumerables divinidades de la mitología griega y romana no hay una precisión absoluta, pues como no se trata de personajes históricos, sino míticos y por lo tanto productos de la imaginación, en muchos casos sus nombres y datos son imprecisos y hasta contradictorios, según los distintos autores.

Por ejemplo, en el caso de las Musas Hesiodo dice que son hijas de Zeus y Mnemosine, pero otros autores sostienen que son hijas de Urano y Gea, o que algunas de ellas son hijas de Zeus y otras de Urano. Por su parte Eurípides cree que la madre de las Musas era Harmonía, pero hay quien asegura que los padres de las Musas eran Piero y Pimplea.

En el caso de la Talía de las tres Gracias (Carites en la mitología griega), la versión más común es la de que era hija de Zeus y Eurinome, a quien se le representaba en forma de sirena y tenía su templo en la Arcadia. Eurinome también fue madre del dios-río Asopo. Algunos mitólogos y mitógrafos hablan de una tercera Talía: en este caso es una de las Nereidas, o sea las divinidades o ninfas marinas hijas de Nereo, un apacible dios de las profundidades del mar que se pasaba el tiempo sentado en un hermoso trono de oro macizo, rodeado de sus numerosas y bellísimas hijas cuya madre era Doride, una de las Oceanides, o sea las hijas del dios Oceano.

Y aún se habla de una cuarta Talía, esta última sería la madre de los Palicos, o sea los divinos gemelos sicilianos que fueron engendrados por Zeus. Cuenta la leyenda que esta Talía, cuando dio a luz a los gemelos, tuvo miedo de Hera, la poderosa esposa de Zeus que era terriblemente celosa, y le pidió a su divino amante que los ocultase en el fondo de la Tierra.

Y así fue que los Palicos nacieron en un territorio volcánico, donde se les rendía su culto. Una laguna de aguas sulfurosas era la cuna de los Palicos y a ella llegaban los sicilianos a rendirles tributo y a hacer sus juramentos, los que escribían en tablillas de piedra que eran arrojadas a la laguna: si flotaban, el juramento era verdadero y los dioses gemelos favorecían a la persona, pero si se hundían significaba que el juramento era falso, y el falsario resultaba castigado.

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