Héctor Costa Ruiz
Con mucho desagrado he leído el reportaje del periodista Douglas Carcache en la edición del 21 de abril, en una serie dedicada a Cuba.
Debo admitir que he sido víctima de un engaño. Es cierto que accedí a una entrevista para tratar temas relacionados con Cuba. Supuestamente, según Carcache la serie se titulaba “Cubanos en Nicaragua”, y en efecto, yo di respuestas a sus preguntas, pero en el contexto de aspectos personales de mi vida en Nicaragua y el porqué de mi elección de vivir en este país. Jamás pensé que la entrevista sería publicada para ilustrar temas relacionados con la situación económica de Cuba y para criticar decisiones tomadas por el Gobierno cubano en este sentido. Una cosa es mi opinión sobre el tema en un contexto personal, y otra es utilizar esta opinión para criticar, a través de mi persona, la toma de decisiones del Gobierno cubano.
Si el periodista Carcache me hubiera dicho con honestidad sobre el sentido de la entrevista, yo no hubiera accedido a ella, pues, en primer lugar no soy experto en el tema y en segundo lugar no acepto que mis opiniones sean utilizadas en una campaña de desprestigio en contra del Gobierno cubano, en un momento tan crucial en el escenario político internacional, pues ésa no es la intención de mis planteamientos.
Sobre el trabajo privado, sobre sus ventajas y desventajas, se habla abiertamente en cualquier tribuna en Cuba y mis criterios al respecto han sido expuestos por otros profesionales en la isla sin temor alguno, por lo tanto no me arrepiento de lo dicho. Igualmente se habla de tener criterios diferentes en cuestiones políticas y que esto no implique ser tachado de contrarrevolucionario, ni ser mal visto por cuadros directivos. También expresé durante la entrevista aspectos positivos del sistema cubano, de los cuales nada se publicó. Mi desagrado se refiere al contexto en que han sido expuestas mis opiniones y en eso debió haber sido claro y honesto, antes de la entrevista, el periodista Carcache.
Independientemente de estos criterios, no quiero ser partícipe de un enjuiciamiento público a las medidas económicas tomadas por el Gobierno cubano, ni que mis declaraciones sean utilizadas en este sentido. Creo que a pesar de los errores o aspectos criticables el socialismo a lo cubano es una vía muco más positiva que negativa, que ha dado al pueblo cubano muchísimos logros sociales que son fantasías en el medio latinoamericano y de los cuales me siento orgulloso.
Respuesta
Douglas Carcache
Toda la entrevista con el señor Héctor Costa está grabada. Cuando le pregunté sobre la libertad de trabajar en Cuba, antes de responder dijo “…No sé cómo poner eso, porque la Embajada se arrecha… Bueno, yo no tengo nada que ver con la Embajada”. Ahora me da la impresión de que al menos tiene temor, porque remitió a la Embajada cubana una copia de la carta que nos envió.
Sobre la educación y el empleo, dijo: “Te dan las alas, te enseñan a volar, pero cuando vas a volar, te dicen: ‘No, trabajas para el Estado’. Eso de alguna manera te frustra”.
Lo que me sorprende es que diga que fue engañado. Cuando le pedí la entrevista le dije que era para una serie sobre Cuba, con historias de cubanos en Nicaragua que contaran por qué vinieron a residir aquí, cómo les ha ido y cuál es la diferencia entre vivir aquí y vivir allá. Él mismo lo reconoce en la carta. Eso fue lo que publiqué, tres reportajes, cada uno con la historia de un cubano en Nicaragua: José Ariel Contreras, quien vino a Managua antes de ser contratado en el beisbol profesional; Lázaro Rodríguez, quien estuvo en una brigada en Nicaragua antes de 1990 y volvió para quedarse; y Héctor Costa, quien optó por venir a trabajar y vivir en Nicaragua.
Costa dice que oculté lo bueno que dijo de Cuba. Es falso. En el reportaje está claro el elogio que hace a la seguridad social, la salud y la educación gratuita, que él quiere que se preserve, aunque desea que en la isla haya “tolerancia de diferentes posiciones ideológicas y políticas”.
Habló también de la educación que recibió y a la vez reclamó: “No es malo trabajar para el Estado. Yo trabajo y aporto lo que tengo que aportar, pero al mismo tiempo denme, como ciudadano libre y pensante que soy, la oportunidad de hacer mis cosas”.
El reportaje cuenta la historia de Costa y documenta las épocas que él señala, con información de otras fuentes, precisadas en el texto. Él dice que sus vivencias nada tienen que ver con la economía de la isla, pero está equivocado. ¿Acaso el empleo no es un factor económico? ¿O el derrumbe del muro de Berlín no tuvo un efecto devastador en la economía cubana?
Costa dice que LA PRENSA hace campaña contra Cuba. No es cierto. Lo que pasa es que Cuba es noticia siempre. Por ejemplo, al afirmar Costa que “el socialismo a lo cubano es una vía mucho más positiva que negativa”, se vuelve interesante conocer, periodísticamente, por qué él prefirió venir a vivir a Nicaragua.
Jefe de Información de LA PRENSA