Casetas: ¿interés ciudadano o negocio?

Igelzma Carrión Calero

Me ha llamado mucho la atención que la Alcaldía de Managua haya ordenado quitar las casetas que se encontraban en las diferentes paradas de buses de la capital, no tanto porque obedezca a una política de la municipalidad como por el hecho de que se deje a la intemperie a los usuarios del servicio de transporte colectivo.

Los managuas que hacen uso de este servicio, a la par de caminar en guardia ante la delincuencia, ahora también deben preocuparse por no sufrir con los rayos solares. Esto por ahora pues más adelante será la lluvia, pero en todo caso el perjudicado es el ciudadano.

Pero eso no queda ahí: en algunas paradas de buses se están instalando otras casetas que no cumplen con lo requerimientos de los usuarios, son pequeñas, estrechas y en ellas no alcanzan más de cuatro personas sentadas. Es más, el techo no alcanza a cubrir a cuatro personas, ya no digamos al resto que debe esperar su ruta.

Como estudiosa de las leyes entiendo que es facultad de la Alcaldía hacer cobros de impuestos para mantener a la comuna, así como velar por el correcto uso de las calles y avenidas de la ciudad. Sin embargo se puede observar su falta de interés en la población cuando en cuestión de horas desmantelan esos pequeños refugios de los ciudadanos y usuarios de buses.

Si la publicidad que había en las casetas debe pagar impuestos, como lo rótulos y anuncios en general, no significa que se va a perjudicar a los residentes de la capital. ¿Por qué no pintaron encima de la publicidad o buscaron otra salida menos perjudicial?

Asimismo, al ritmo en que planea la Alcaldía reemplazar las casetas que ya quitó, algunos ciudadanos tendremos que sufrir la inclemencia del sol por buen rato. Lo más recomendable hubiera sido que, si se iban a quitar, hacer un trabajo paralelo y en el momento reponer la que se fuera desechando.

El problema se agrava cuando son paradas populosas, como las del Zumen o Metrocentro, donde la afluencia de usuarios es bastante alta. Sin embargo, aún con todo esto la Alcaldía no se detuvo a pensar en esas consecuencias.

Pareciera que todo el interés que demuestran por mejorar las condiciones de los managuas se queda en buenas intenciones y en proyectos de “embellecimiento de la capital” dejando de lado la seguridad y salud de las personas. Debió haberse buscado una salida alternativa sin que con esto se afectara a aquéllos que también pagamos impuestos.

La autora es abogada y catedrática universitaria.

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