Elección en la OEA

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Elección en la OEA





Para el próximo 7 de junio está prevista la elección del nuevo Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que seguramente recaerá en el ex Presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez.

Por cierto que ésta será la primera vez, desde que se formó la OEA el 30 de abril de 1948, que su Secretaría General estará a cargo de un centroamericano. Y por eso mismo en teoría todos los gobiernos de Centroamérica deberían respaldar sin reservas la candidatura costarricense, a pesar de que Costa Rica por voluntad propia no forma parte de la comunidad de naciones centroamericanas, y por lo tanto no participa en los esfuerzos por la integración centroamericana. Inclusive Costa Rica se autoexcluyó del Cafta (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica), y negoció bilateralmente su propio acuerdo comercial con la súper potencia norteamericana. Pero, aunque Costa Rica no quiera ser centroamericana (concepto geopolítico), inevitablemente es una nación de Centroamérica y como tal hay que considerarla.

Sin embargo, para Nicaragua la próxima elección del nuevo Secretario General de la OEA se ha convertido en un problema, porque cuando fue Presidente de Costa Rica (1998-2002) el señor Miguel Ángel Rodríguez pretendió imponer un supuesto derecho de su país de navegación armada sobre el nicaragüense río San Juan.

El Gobierno de Nicaragua pretendía apoyar al Presidente de El Salvador, Francisco Flores, para la Secretaría General de la OEA, pero éste finalmente no se postuló de modo que quedó como única candidatura la del costarricense Rodríguez. Y finalmente al Gobierno del presidente Enrique Bolaños se le complicó la situación por las condiciones que planteó de manera pública el Viceministro de Relaciones Exteriores nicaragüense, Sergio Mario Blandón, para dar el voto por el controversial candidato costarricense. “Que quede claro: Nicaragua respaldará la candidatura de Miguel Ángel Rodríguez cuando tengamos la seguridad y la certeza de que nuestros conciudadanos van a ser respetados (en Costa Rica) y que no se discuta la soberanía del río San Juan”. (LA PRENSA, lunes 19 de abril del 2004)

Es elemental que en términos diplomáticos esa clase de condiciones no se plantean en público y mucho menos si el voto nicaragüense no es indispensable para asegurar la elección de Rodríguez. De manera que la lógica e inevitable reacción del gobierno costarricense fue el anuncio de que retiraría la solicitud que había hecho a Nicaragua para que apoyara la candidatura de Rodríguez, dejando mal parada a la diplomacia nicaragüense.

En tales circunstancias las voces más nacionalistas demandan que Nicaragua rechace la elección de Miguel Ángel Rodríguez. Pero eso podría perjudicar gravemente a los muchísimos inmigrantes nicaragüenses que viven en Costa Rica, cuya situación ya es bastante difícil, además de que Nicaragua perdería la oportunidad de que Costa Rica le condone la mayor parte de la deuda bilateral que viene arrastrando desde la época sandinista.

En estricto derecho el costarricense Miguel Ángel Rodríguez ya con su investidura de Secretario General de la OEA no podría hacer nada contra Nicaragua, en lo que respecta al río San Juan. El artículo 117 de la Carta de la OEA señala expresamente que el Secretario General de la OEA (y el personal de la Secretaría) “se abstendrán de actuar en forma alguna que sea incompatible con su condición de funcionarios internacionales responsables únicamente ante la Organización”. Y el siguiente artículo (118) asegura que: “Los estados miembros se comprometen a respetar la naturaleza exclusivamente internacional de las responsabilidades del Secretario General y del personal de la Secretaría General y a no tratar de influir sobre ellos en el desempeño de sus funciones”.

Como sea, e independientemente de cómo salga el presidente Bolaños del embarazoso predicamento en que lo colocaron las declaraciones de su Vicecanciller, la arrogancia con que Rodríguez contestó las preguntas de LA PRENSA —publicadas en nuestra edición del martes de esta semana— indica que Nicaragua tendrá que mantenerse en alerta permanente para evitar que la Secretaría General de la OEA pudiera ser utilizada de alguna manera contra los intereses nacionales, en lo que se refiere al indiscutiblemente nicaragüense río San Juan o a cualquier otro asunto en el que tenga que ver el organismo hemisférico.

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