Educación pública: derecho y realidad

Luisa Molina Argüello

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Educación pública: derecho y realidad


Luisa Molina Argüello




En esta semana se lleva a cabo la Campaña Mundial por la Educación, un tema que ha estado en la agenda pública desde diferentes posiciones y actores sociales y de forma segmentada y parcializada. Lo cual ha limitado una visión integral de la educación aunque algunos debates probablemente han sido justos porque han valorado el presupuesto, los salarios de los maestros y las maestras, la descentralización, la autonomía escolar, la educación pre-escolar, la educación universitaria y la educación técnica.

La Campaña de la Semana Mundial por la Educación es una oportunidad para que los y las nicaragüenses que tenemos el “privilegio” de haber ido o las aulas, o ser parte del sistema educativo formal o no formal, reflexionemos, colectiva o individualmente algunos temas que nos permitan vislumbrar cuál es la Nicaragua y qué tipo de seres humanos queremos, qué desarrollo necesitamos. Y la respuesta estará relacionada al tipo de educación que debemos promover para los 5.5 millones de personas que habitamos los 138 mil kilómetros cuadrados de territorio nacional.

Se trata de una educación consensuada entre todas y todos los nicaragüenses: madres, padres, hijos, hijas, maestros, maestras, miembros de organismos no gubernamentales. Y entre todas y todos decidir cómo va a ser nuestra educación, cuál es la política que necesitamos, cuáles son las prioridades y cuál es o debe ser la inversión económica, política y social que estamos haciendo o haremos como Estado nacional, como familias, como sociedad civil, como niñez y adolescencia para lograr la educación que necesitamos y queremos:

1. Que garantice respeto y cumplimiento a los derechos humanos constitucionales que todo nicaragüense tiene derecho a una educación gratuita y obligatoria y de calidad.

2. Que asegure tenga visión de derecho, basada en el respeto mutuo entre estudiantes y educadores /as, en un proceso de enseñanza y aprendizaje.

3. Que genere conocimientos integrales, que promueva capacidades en las personas, y que cuenten con las herramientas necesarias para el desarrollo individual y colectivo desde las comunidades.

4. Que nos permita a corto y mediano plazo ir cerrando las brechas existentes hasta hoy entre las personas de una comunidad rural y una urbana, entre hombres y mujeres, niños o niñas, jóvenes y adolescentes y entre personas adultas.

5. Que supere las iniquidades existentes en lo económico, lo político y lo social.

6. Que nos haga sentir a todas y todos comprometidos con su cumplimiento y representados.

7. Que asegure a las madres, padres, niñas, niños y adolescentes, maestros y maestras, a todas/os quienes por diferentes razones tengamos vínculo en el tema, contar con un papel y una misión clara a cumplir para el logro de una educación que genere desarrollo, equidad e igualdad.

8. Que motive el papel de una ciudadanía activa y con autoestima, que no se sienta o sea vista como persona de otra categoría, que no sea la de ciudadana/no.

9. Que permita superar aquellos patrones de conducta adultista y machista, basada en el ejercicio de poder, en donde éste no sea el principal mediador entre la razón, la justicia y la lógica.

Desde la federación coordinadora de ONG que trabajan con la niñez y la adolescencia (Codeni), hemos trabajado en la defensa y promoción de los derechos integrales de los niños, niñas y la adolescencia y por su aplicación, siendo la educación uno de los pilares más importantes en el ejercicio de nuestro trabajo cotidiano de mediano y largo plazo, a favor de los derechos integrales de niños, niñas y adolescentes.

Como Codeni hemos contribuido a que se reconozca a las niñas, niños y adolescentes como personas con derecho, a una educación gratuita, obligatoria y de calidad sin discriminación alguna. Y que las niñas, niños y adolescentes cuenten con un marco jurídico institucional que dé garantía integral para su atención y desarrollo como personas en desarrollo.

El Código de la Niñez y Adolescencia, las políticas de protección y atención integral y el Plan de Acción para la Década, así como la participación cada vez más visible de niñas y de niños en los diferentes ámbitos, son el fundamento político, institucional y social sobre los cuales ha estado descansando la propuesta de bienestar y desarrollo de la niñez y la adolescencia.

Invito a los organismos del Estado de Nicaragua, a la sociedad civil, a la empresa privada, a los medios de comunicación, a los padres, a las madres y a toda la ciudadanía, a aceptar el reto de trabajar por una educación que es responsabilidad de todas y de todos; a invertir recursos humanos y económicos en la construcción de una política educativa para el desarrollo y logro de un verdadero Estado-nación.

La autora es presidenta de Codeni.

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