- Aunque candidato a Secretario de la OEA mantiene su posición sobre el río San Juan
Xiomara Chamorro
El ex presidente de Costa Rica, Miguel Ángel Rodríguez, desestimó los temores nicaragüenses sobre la influencia que podría ejercer desde el cargo de Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en el tema del río San Juan, aunque mantiene su posición respecto a los principales argumentos que dieron paso a serias discrepancias sobre la navegación armada de policías ticos por ese río nicaragüense.
En una entrevista con LA PRENSA, el ex mandatario costarricense defiende la posición que mantuvo durante su Administración y que “sanjuanizaron” las relaciones bilaterales entre Nicaragua y Costa Rica.
“Las diferencias respecto al río San Juan se dieron únicamente respecto a la interpretación de los derechos de navegación que según los convenios limítrofes, laudos y sentencias corresponden a Costa Rica. Pero siempre respetamos, como debe ser, la soberanía nicaragüense sobre ese río. No fue el Gobierno costarricense el que cambió el status quo sobre la navegación en funciones oficiales de nuestra Policía”, señala Rodríguez.
“Buscamos soluciones, mediante el diálogo constante, a esas diferencias de interpretación. Incluso, en dos ocasiones llegamos a acuerdos que luego, por circunstancias ajenas a mi gobierno, lastimosamente no pudieron ponerse en operación. Y siempre buscamos soluciones por la vía civilizada del diálogo y las interpretaciones legales”, agrega el ex mandatario, en alusión, entre otros, al muy polémico acuerdo Cuadra-Lizano.
No obstante, Rodríguez considera que a pesar de ese antecedente y su actual posición sobre el tema, “no cabe temor alguno” de que eventualmente pueda usar su cargo en la OEA a favor de su país, “ya que cualquier hipotético planteamiento en esa materia, por su propia naturaleza, no sería competencia del Secretario General sino del Consejo Permanente, donde cada país tiene su representación”.
Rodríguez se mostró de acuerdo con la decisión del actual mandatario costarricense Abel Pacheco y del presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, de apartar el tema de la navegación armada y “desanjuanizar” las relaciones bilaterales.
“Cuando los nuevos gobiernos de los presidentes Bolaños y Pacheco quisieron volver a revisar la situación, estuve totalmente de acuerdo en no seguir adelante ejerciendo el legítimo derecho de Costa Rica a buscar una interpretación jurídica del órgano competente. Así procedí porque respeté y respeto las decisiones de los gobiernos actuales de Costa Rica y Nicaragua para continuar buscando acuerdos en esa materia a través del diálogo y la negociación”, indicó.
SANGRE NICA
Rodríguez destaca en sus declaraciones la importancia de las buenas relaciones entre Costa Rica y Nicaragua por razones geográficas, históricas y hasta familiares.
“Corre por mis venas la sangre de mi tatarabuela nicaragüense, doña Dolores Salazar Aguado, quien emigró en 1853. (…) En lo personal, me tocó trabajar en Nicaragua, en agricultura, ganadería e industria, con empresarios y trabajadores nicaragüenses, y sólo recuerdos de admiración y cariño guardo. Tuve y tengo a lo largo de toda mi vida, queridos y admirados amigos nicas”, asegura.
UN BALANCE
Haciendo un balance de su actuación como mandatario en relación a Nicaragua, Rodríguez indica que se empeñó en generar un clima adecuado para que Costa Rica diera cariño y respeto a las familias nicaragüenses que emigran a ese país.
“Siempre me empeñé en defender los sentimientos de apertura y fraternidad y en evitar que surgieran entre nosotros, como ha sucedido en tantas otras naciones civilizadas, las horribles expresiones de los nacionalismos, la xenofobia y las discriminaciones”, indicó.
LA AMNISTÍA
“Por eso dimos una amnistía migratoria que cubrió a más de 150,000 inmigrantes que habían ingresado ilegalmente, sin ningún tipo de papeles, y abrimos los servicios de salud y educación a los inmigrantes nicaragüenses como ningún país lo ha hecho, lo que nos valió el reconocimiento y el aplauso de la comunidad internacional y las organizaciones de voluntariado”, dijo el ex mandatario Miguel Ángel Rodríguez.
PREGUNTAS DE LA PRENSA
La entrevista con el ex presidente Miguel Angel Rodríguez fue realizada a través de correo electrónico. El ex mandatario, quien actualmente se encuentra dando clases en la Universidad George Washington, en Estados Unidos, consideró que para una comprensión más exacta de su posición en el tema, respondería nuestras preguntas de manera integral, y no una por una, como fueron formuladas.
Las preguntas fueron las siguientes:
Durante su período presidencial, las relaciones entre Costa Rica y Nicaragua se deterioraron profundamente como resultado del planteamiento costarricense sobre la navegación armada en el río San Juan que de acuerdo a la interpretación del Gobierno de Nicaragua no tiene ningún fundamento en los Tratados vigentes. ¿Haría usted las cosas diferentes si tuviera una nueva oportunidad? ¿Qué cosas haría distintas?
¿Cómo valora usted los esfuerzos de los presidentes Bolaños y Pacheco para “desanjuanizar” las relaciones y apartar el tema de la navegación armada por el San Juan que tanto ensombreció la relación en el pasado? ¿Hay alguna autocrítica suya? ¿Se pudieron hacer mejor las cosas antes? ¿Cuál es su principal crítica para Nicaragua en ese tema?
Dado este antecedente, ¿cómo asume usted las reservas y temores que genera su candidatura ante el pueblo y Gobierno de Nicaragua de que se pueda utilizar la OEA y su posición de secretario general para plantear o impulsar el tema? ¿Qué garantías tendría Nicaragua?
¿Cuál sería su mensaje muy sincero y de corazón que usted daría para el pueblo de Nicaragua, tomando en cuenta estos temores si quisiera convencerlo de que apoye su candidatura sin mayores reservas?
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