En la poza San Pablo, que nace del río Grande de Carazo, se proponen acondicionarla como un destino turístico.

Poza San Pablo renace entre las piedras

Un amante de la naturaleza se ha dado a la tarea de rescatar ese cuerpo de agua del río Grande de Carazo Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO Recordar los viejos tiempos cuando los abuelos se refrescaban en las aguas del río Grande de Carazo, se podrán revivir pronto, pues aunque sea a paso lento, con mucha convicción […]

  • Un amante de la naturaleza se ha dado a la tarea de rescatar ese cuerpo de agua del río Grande de Carazo

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/CARAZO

Recordar los viejos tiempos cuando los abuelos se refrescaban en las aguas del río Grande de Carazo, se podrán revivir pronto, pues aunque sea a paso lento, con mucha convicción ecológica se trabaja para rescatar ese cuerpo de agua llamado San Pablo, ubicado un poco antes de llegar al municipio de La Conquista.

El empeño es rescatar este brazo de agua del río Grande de Carazo, de casi dos kilómetros de largo que atraviesa la propiedad de Medardo Martínez Conrado, oriundo de Santa Teresa. La meta —dice don Medardo— es que algún día se logre recuperar mayor profundidad y más vegetación en la veda del río, para lo que han sembrado más de mil árboles.

El ambiente rústico del entorno ha permitido mantener intacto el bagaje de la naturaleza, pues aún la mano del hombre no ha hecho más que construir unos farallones de piedra para detener el agua y hacer una poza plana, bajo la sombra de chilamates, madero negro, genízaro, almendro macho y pochote.

La cuenca natural es visitada por muchos bañistas, ahora que el calor del verano aprieta a los lugareños. Los días más concurridos son los fines de semana en horas de la tarde, aseguró Manuel Flores Dinarte, encargado de la finca.

DAR VIDA A LA CUENCA

“Quiero dar vida a la cuenca del río Grande”, dijo Martínez, tras explicar que en un futuro desea convertir el sitio en un lugar paradisíaco y atractivo para los que gustan del agua dulce e integrarlo al corredor turístico de Carazo.

Don Medardo explicó que “para hacer el balneario a todo dar”, urge invertir medio millón de córdobas, pero el temor a enfrentar una deuda de esa naturaleza con los bancos lo hace pensar. Indicó que unos ocho kilómetros de río se han secado a consecuencia de la tala indiscriminada de árboles y los malos inviernos en la zona.

SANTUARIO NATURAL

Pese al abandono, la naturaleza resalta, ofreciendo mucha vegetación y abundante agua. Para los lugareños, ha sido “un santuario natural”. En el lugar, aún permanecen cantidad de lavanderos covados en piedra, donde las mujeres de aquellos tiempos llegaban a lavar y a pasar un día tranquilo entre las frescas aguas del río.

Don Medardo dice que esos lavanderos tenían dueñas y nadie podía usarlos sin el consentimiento de la persona que los había covado. Reconoce que es un atractivo, “conservar esos lavanderos de piedra”. Reveló que otra de las metas es modelar una entrada hasta el río.

Según sus planes, respetaría el antiguo camino que aún persiste con paredones de piedra a los lados y cambiaría la fachada de la casa hacienda y en el interior pondría piso de barro.

RECONOCIMIENTO A ESFUERZO ECOLÓGICO

San Pablo es un brazo de agua que corresponde al río Grande de Carazo, cuyo curso sigue hacia La Conquista y ahí se convierte en el río El Gigante; circunda muchas comunidades hasta llegar a unirse con el río La Flor, en la zona de Huehuete, jurisdicción de Jinotepe.

Fabio Sánchez, delegado del Instituto de Turismo (Intur) explicó que la tarea de rescatar esa importante fuente de agua, podría ser colectiva si los demás dueños de fincas por donde pasa el río se proponen resolver el problema de la misma forma.

Explicó que los ríos que posee Carazo están siendo estudiados por Turismo para impulsar una ruta en los años venideros, que puedan ofrecer al visitante un lugar agradable, limpio y sobre todo, en contacto con la naturaleza.

Consideró que el potencial de San Pablo es precisamente el río, e instó a los dueños de propiedades a imitar el esfuerzo que hace Martínez por salvar la cuenca de su finca.

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