Jolea

José F. García D. “Calma Jolea” fue un grito de guerra –en sentido deportivo— de la barra boerista. Dice Chale Pereira en su libro Kaleydoscopio, que Alfonso Vega (Jolea) fue identificado como jardinero, pero por la gran velocidad en sus lanzamientos lo convirtieron en lanzador y fue considerado como el pitcher de la bola cañón, […]

José F. García D.

“Calma Jolea” fue un grito de guerra –en sentido deportivo— de la barra boerista. Dice Chale Pereira en su libro Kaleydoscopio, que Alfonso Vega (Jolea) fue identificado como jardinero, pero por la gran velocidad en sus lanzamientos lo convirtieron en lanzador y fue considerado como el pitcher de la bola cañón, en la década de 1920, comparado únicamente con Gustavo (Gustavón) Duarte, otro tirador de gran velocidad.

Chale Pereira explica que el grito “Calma, Jolea” se originó cuando Jolea, que era alocado para lanzar, sin percatarse que el bateador de turno estaba agachado amarrándose los cordones de sus zapatos tiró la bola, le dio en la cabeza y lo mandó al hospital. Después de ese lamentable incidente desde el banco los jugadores siempre le gritaban: “calma Jolea”, para prevenir otro accidente fatal. El grito lo coreaba la barra del Bóer en cada partido que jugaba.

La carrera de Jolea fue muy corta, pero la historia lo recuerda como “el cañonero del box”. Su carrera se truncó en una reyerta de cantina, cuando peleando con un parroquiano levantó una silla plegadiza e hizo un movimiento en falso, por lo que nunca más volvió a lanzar para gran pesar de la barra boerista que vibraba de entusiasmo cada vez que lanzaba “el cañonero del box”.

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