Corruptos, ¿y qué?

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Corruptos, ¿y qué?





A principios del corriente mes de abril, el director de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), Andrew Natzios, aseguró —según un comunicado que dio a conocer la Cancillería nicaragüense— que los poderes Judicial y Legislativo de Nicaragua son corruptos, “y los responsabilizó de un posible rechazo del ingreso de Nicaragua a la Cuenta del Milenio, un billonario programa de ayuda estadounidense a países en vías de desarrollo” (LA PRENSA, sábado 3 de abril del 2004). “El presidente (Enrique) Bolaños es un hombre honesto. El Gabinete de Gobierno es honesto. Pero no podemos decir lo mismo del resto del Gobierno: el Poder Judicial y el Poder Legislativo”, subrayó Natzios, según el comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua.

Poco después, la Mesa Global de Donantes en Nicaragua emitió un comunicado para llamar la atención sobre la necesidad de que “se realicen reformas institucionales que modernicen el Estado en general, particularmente las reformas a los poderes Judicial y Electoral, como áreas fundamentales e impostergables para garantizar la gobernabilidad” (LA PRENSA, miércoles 7 de abril del 2003)

Al parecer, mediante estas expresiones los representantes de la comunidad internacional que coopera para que el pueblo nicaragüense pueda salir de la pobreza y emprender el camino del desarrollo, quieren contribuir a resolver la crisis política e institucional que sufre el país. Y representan una reacción de la comunidad internacional donante a la resistencia del FSLN a ceder el control partidista que ejerce sobre el Poder Judicial, así como al manejo del proyecto de Ley de Carrera Judicial como instrumento para negociar la libertad de Arnoldo Alemán, en lo que se refiere al Partido Liberal Constitucionalista (PLC)

Según la comunicación de la Cancillería en la que dio a conocer las declaraciones del director de la AID sobre Nicaragua, éste “enfatizó en la preocupación de Estados Unidos sobre la obstaculización que tanto el Poder Judicial como el Legislativo realizan contra algunas reformas importantes que son parte integral de la lucha contra la corrupción”. Mientras que la Mesa de los Donantes subrayó que los avances del Gobierno de Nicaragua en la lucha contra la corrupción “deben ser consolidados y profundizados”, e hizo un llamado a que “se debe continuar actuando en forma profesional, objetiva e independiente en la resolución enérgica de casos de corrupción”.

Tales expresiones de representantes de la comunidad internacional donante son impactantes para la opinión pública nicaragüense, sin duda. Sin embargo los políticos corruptos y autoritarios de Nicaragua no hacen ningún caso a esos mensajes verbales, por muy claros y directos que sean. A los altos funcionarios de las instituciones que son calificadas como corruptas —no sólo por la opinión pública de Nicaragua sino también por representantes de la comunidad democrática internacional—, poco les importa que se piense mal de ellos mientras puedan seguir lucrándose con el poder y teniendo el respaldo de sus partidos. Es más, los políticos corruptos se jactan de que mientras la gente continúe votando por sus partidos ellos podrán hacer lo que quieran, inclusive destituir al Presidente de la República o convertirlo en una figura decorativa. Y además consideran que a la comunidad internacional no le interesa realmente lo que pasa en Nicaragua, porque ya no es un foco de tensión internacional ni representa alguna amenaza terrorista, como los países del Oriente Medio y Cercano.

Ante semejante arrogancia y desprecio al pueblo nicaragüense y la comunidad democrática internacional, los países y organismos donantes tendrían que hacer más que declaraciones verbales, pues los políticos corruptos y autoritarios son insensibles a las palabras. Lo que deberían hacer los países e instituciones de la comunidad internacional cooperante con Nicaragua es cortar todos los programas de apoyo a los organismos del Estado dominados por los corruptos, pues son recursos mal usados que más bien frenan el desarrollo de la democracia y de la economía nacional.

No es justo que el apoyo a Nicaragua de la Cuenta del Milenio se pierda por culpa de los políticos corruptos. Y si bien es cierto que son los mismos nicaragüenses los que deben sanear las instituciones nacionales, la comunidad internacional podría ayudar más efectivamente si cortara toda clase de cooperación a las instituciones que están dominadas por los corruptos.

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