Mayling Dávila U.*
En los últimos meses la Alcaldía ha reparado ciertas calles y aceras de la capital, lo cual es encomiable. Pero deben hacer completo el trabajo y remover las grandes cantidades de tierra y desperdicios que dejan por todas partes y que son fuente de contaminación, desaseo y de enfermedades respiratorias y pulmonares. Todo trabajo incluye la limpieza final de la obra.
Es penoso que los turistas que visitan Managua observen la falta de higiene y estética en el supuesto ornato de la ciudad. Este desorden no se concibe en un país civilizado, pues debe tenerse al menos un concepto moderado de salubridad y de buen gusto. La Alcaldía debe saber que le corresponde la limpieza de calles y aceras. Los ciudadanos no tienen la obligación de barrer y limpiar los remanentes que resultan de esa actividad.
Por lo tanto es obligación de estos señores terminar satisfactoriamente con lo que comienzan. De otra manera es preferible que no lleven a cabo ningún trabajo público, porque más bien ensucian la ciudad, creando un ambiente de rechazo, fastidio y malestar entre la población afectada.
Sólo teniendo conciencia y salud ambiental Managua será una ciudad presentable y limpia. En la actualidad está considerada como la capital más sucia de Centroamérica y por lo tanto es obvio que las autoridades competentes no deben empeorarla.
* Especialista en informática