Embriaguez, drogadicción, accidentes y muerte

Tomás Valdez Rodrí[email protected]

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Embriaguez, drogadicción, accidentes y muerte


Tomás Valdez Rodríguez
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Estamos nuevamente en el ciclo y la vorágine de la semana en que los centroamericanos y en especial los nicaragüenses, más que conmemorar la pasión y muerte de Jesucristo se trasladan a las playas y demás sitios de diversión donde se ingieren y consumen cantidades navegables de licor, cervezas y hasta drogas.

Es en esta semana en donde se presentan los problemas de seguridad más grandes en el año. Los robos, los asesinatos, las violaciones, las muertes por accidentes de tránsito; en su mayoría son impulsados por los vicios. El principal problema lo constituyen los miles de bebedores que, convertidos en miles de conductores de vehículos de todo tipo, transitan por las calles, carreteras y playas de nuestro país, causando centenares de accidentes, lesiones graves, muertes y llantos en la población y sus familiares. Por lo menos en la mitad de los casos el alcohol es el factor causante.

La realidad es agobiante. Tomar bebidas alcohólicas es generalmente aceptado como parte de la cultura y forma de vivir de los nicaragüenses. Si en un año los nicaragüenses consumen millones de litros de licor y aguardiente, así como centenares de millones de botellas de cervezas, en Semana Santa una buena parte de esa cantidad es alegremente consumida.

¿Qué es lo que el alcohol le hace realmente a una persona? Químicamente el alcohol es C2H50H. Los médicos explican que el alcohol es una droga que retarda el sistema nervioso central como un anestésico general, retardando la actividad del cerebro y de la médula espinal.

El alcohol no necesita digestión, entra directa y rápidamente en la corriente de la sangre al difundirse en el estómago y los intestinos. El alcohol es absorbido más rápidamente si el estómago está vacío. Su absorción es retardada si hay alimentos en el estómago. El problema de los choferes borrachos se acrecienta con los “bebedores sociales”, que no se consideran peligrosos. Frases como: Estoy bien. No siento ningún efecto. Estoy más despierto después de tomarme unos tragos. Permítanme a mí manejar, no he tenido ningún accidente hasta la fecha, son el mal presagio en las calles y carreteras.

En Nicaragua la ley prohíbe manejar en estado de embriaguez. En las carreteras los oficiales de tránsito aplican el “analizador respiratorio” para medir el grado de Concentración de Alcohol en la Sangre (CAS), o por el análisis directo de la sangre. La medición se hace en porcentaje de CAS. Un 0.10 por ciento de CAS es prueba de estar embriagado; es decir, estar física y mentalmente incapaz de manejar seguramente. (El indicador es aceptado por la Asociación Médica de América, la Administración Nacional de Seguridad en las Carreteras y el Servicio de Salud Pública de EE.UU.

Los estudios indican que la probabilidad de tener un accidente aumenta dos veces con un 0.05 de CAS, siete veces con un 0.10 y 25 veces con un 0.15 de CAS. Las estadísticas indican que aproximadamente muchos de los choferes en choques fatales tienen un contenido de alcohol en la sangre de un 0.10 o más. Resulta oportuno indicar el contenido de alcohol en la sangre por tipo de bebida y peso corporal de personas entre 150 y 180 libras de peso. Lógicamente la edad, actividad y forma de vida de cada persona, incide de distinta manera en su capacidad de asimilación del alcohol.

Los efectos del alcohol en la sangre de una persona, rebajan un 0.02 por ciento por hora si deja de beber. Los remedios que se le aplican a los embriagados, como duchas frías, aire fresco, café negro, o ejercicios, no tienen ningún efecto en el contenido de alcohol en la sangre.

Por lo expuesto, si piensa manejar no beba. Evitemos el sufrimiento de miles de personas; en muchos casos niños, peatones, choferes que no beben y pasajeros, son personas lastimadas, a veces incapacitadas por toda la vida o matadas por choferes borrachos. Evitemos la vergüenza y preocupación entre las familias, amigos y empleadores, así como el tiempo y gasto de dinero.

El autor es director de Mercadeo de la UCA.

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