- Tiene 27 años de cotizar al INSS y padece de varias enfermedades que asegura no soportar
Carlos Larios
La profesora Amalia Palacio Ortiz, de 50 años, solicita ser jubilada. Su argumento es que padece múltiples enfermedades.
Tiene 27 años de educar en las aulas, sin embargo con gran preocupación siente que ya no puede continuar con esta labor.
“Lo que quiero es que me ayuden para ver como estoy con mi jubilación, tengo 27 años de estar cotizando al Seguro, padezco de mucha resequedad en la garganta o disfonía, los médicos me dicen que hasta que tenga los 55 años me van a jubilar, cuenta doña Amalia con el rostro lleno de tristeza.
Palacio Ortiz ha cotizado al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), desde 1977 y tiene más de mil cuotas. Ella afirma que esa institución no responde positivamente a su solicitud aduciendo que debe cumplir la edad establecida para poder jubilarla y porque no tiene un dictamen médico que le permita obtener la pensión por invalidez.
Ella imparte clases en el Instituto Nacional Autónomo Miguel de Cervantes, a 11 secciones del turno matutino en toda la semana y gana 1,250 córdobas al mes.
“Con lo que gano no puedo hacer mejoras a mi casa, no nos alimentamos bien, hacemos bastante sacrificio”, expresó doña Amalia, quien lamentó decir que si volviera a nacer no sería maestra.
LO QUE DICE LA LEY
La Ley Orgánica de Seguridad Social nicaragüense en su artículo 55, inciso a, establece que tendrá derecho a pensión el asegurado que ha cumplido 60 años de edad y acredite 750 cotizaciones equivalentes a 750 semanas.
El inciso b del mismo artículo se refiere a que las maestras de cualquier nivel, al cumplir 55 años de edad, siempre que acrediten haber cumplido con las cotizaciones, podrán jubilarse.
La maestra Palacio argumenta que su mala condición de salud es motivo suficiente para recibir la pensión. En su artículo 48 la Ley de Seguridad establece la declaración de invalidez y el consecuente grado de incapacidad como un motivo suficiente para otorgar la pensión a una persona.
Ricardo Serrano, gerente general de Pensiones del INSS, confirmó a LA PRENSA que doña Amalia solicitó hace tres años a esa institución ser jubilada.
“Ella nos dijo que el médico que la atendía consideraba que no tenía suficiente grado de enfermedad como para darle una epicrisis, en ese sentido, por eso es que no se hizo nada en esa oportunidad”.
Serrano aconseja a la maestra que visite las oficinas centrales del INSS para que una comisión médica o de invalidez dictamine si tiene el grado de discapacidad, y de esta manera pueda recibir la pensión.