AP
ESTADOS UNIDOS.- El jefe de la diplomacia estadounidense admitió que buena parte de su dramática intervención ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en febrero de 2003 estuvo basada en información de inteligencia que ahora parece equivocada.
Powell había señalado entonces que Irak poseía laboratorios móviles para producir armamento biológico.
Su presentación no logró en aquel momento persuadir al Consejo para que diera luz verde la invasión, pero ayudó a los Estados Unidos a conseguir apoyo en la opinión pública.
El secretario de Estado dijo a los periodistas que, en ese momento, le habían asegurado que la información era confiable y confirmada por más de una fuente.
Powell afirmó que ahora confía en que la comisión creada para investigar el uso que se hizo de la inteligencia disponible antes de la guerra pueda explicar lo que pasó.
DUDAS Y MÁS DUDAS
La desconfianza sobre la teoría de la existencia de laboratorios móviles no sólo fue esgrimida por el ex inspector en jefe de armas de destrucción masiva en Irak, el estadounidense David Kay. Kay reconoció en octubre pasado que se había equivocado cuando afirmó que Irak tenía capacidad de producir armas biológicas.
Tras esta admisión renunció, diciendo que no sabía si los iraquíes disponían siquiera de un programa para construirlas.
Desde que la guerra concluyó, no se ha encontrado evidencia alguna de que Irak poseyera armas de destrucción masiva al momento de la invasión.
Powell afirmó que los funcionarios de inteligencia estadounidense “me indicaron” que la información sobre los laboratorios móviles era confiable y provenía de múltiples fuentes.