Comentario sobre La pasión de Cristo

Ligia Chamorro Cardenal

Si no vemos la película La pasión de Cristo bajo su verdadero significado, definitivamente que saldremos de la sala de cine con un malestar incomparable, pues lo único que lograríamos ver es la violencia cruda de una brutalidad que se llevó a cabo hace dos mil cuatro años y que es una forma de ser de la persona humana, a la que estamos menos acostumbrados porque la sociedad moderna sabe disimular mejor sus pasiones.

Algunos críticos dicen que dicha película es anti-semita. Más bien podría decirse que son los poderosos de cualquier nación que están representados en el filme por la jerarquía religiosa de Israel y que es ese pueblo el que representa a todas las masas ignorantes, manipuladas por los intereses de otros… Cualquiera podría decir que es anti-romana, pero ya el poder romano se extinguió y nadie protesta en su nombre. Sin embargo, la verdad es lo que dice San Pablo en la Carta a los Hebreos en el capítulo 10:

“La sangre de los toros y los chivos no puede quitar los pecados. Por eso Cristo, al entrar en el mundo dijo a Dios: no quieres sacrificios ni ofrendas, sino que me has dado un cuerpo”.

“No te agradan los holocaustos ni las ofrendas para quitar el pecado. Entonces dije: aquí estoy, tal como está escrito de mí en el Libro, para hacer tu voluntad, oh Dios”.

Es por eso que vivimos tanta sangre en esta película. Es porque Él quiso derramarla toda y se entregó voluntariamente como un cordero en sacrificio a Dios, tomando el lugar de los toros y los machos cabríos que no podían quitar el pecado de los hombres. Se entregó de una vez y para siempre, donando su cuerpo a nuestro favor, para que se pudieran abrir las puertas del paraíso que habían sido selladas por el pecado.

El que crea, que vea esta película y que se estremezca con cada golpe que recibe Jesús y agradezca.

El que no crea, ni quiera recibir el beneficio de esta sangre, que no asista al teatro pues lo único que verá será una descarnada y cruel ejecución sin sentido.

Así es el misterio de la cruz: locura para los hombres; sabiduría de amor para Dios.

La autora es empresaria.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí