Buscando la competitividad

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Buscando la competitividad





El miércoles de esta semana el INCAE y la Comisión Presidencial de Competitividad (CPC) realizaron un taller de Difusión de Avances en Competitividad, dirigido a operadores de medios de comunicación social y otros hacedores de opinión.

Desafortunadamente no hubo la concurrencia óptima que ameritaba la importancia del tema, pero en todo caso los resultados del evento fueron muy útiles para quienes participaron con mente abierta y no tenían suficiente información sobre esa verdadera ciencia y arte que es la competitividad.

Sin duda que no es fácil crear conciencia acerca del tema de la competitividad, debido a la mentalidad populista y socializante prevaleciente en términos generales en la sociedad nicaragüense; o, para decirlo con el eufemismo de los técnicos incaistas, por la mentalidad “asociativa-dependiente” que significa esperar que todo lo resuelvan el Estado, el Gobierno, los ONG y la cooperación externa, y asociarse sólo con ese fin.

En realidad, para dotar a Nicaragua con las herramientas de la competitividad —que es la llave para abrir la puerta del único camino que conduce al crecimiento económico, el desarrollo, el progreso y la prosperidad—, ante todo hay que cambiar esa mentalidad atrasada y negativa, lo cual sólo se puede hacer mediante la educación en su auténtico sentido de transformar positivamente los hábitos, percepciones, formas de ver las cosas y actitudes de las personas.

Lo cierto es que, al menos en Nicaragua, ni siquiera en las élites intelectuales hay todavía una conciencia clara de la gran importancia que tiene la búsqueda y consecución de la competitividad, que además no se puede alcanzar de la noche al día ni de una vez y para siempre. Por el contrario, es un proceso en el que se van consiguiendo metas intermedias para seguir creciendo y avanzando de manera incesante.

Y si no hay comprensión en las élites del país mucho menos que la haya a nivel de las grandes masas de la población, que siguen atrapadas en las redes demagógicas de los políticos y sindicalistas que venden o regalan a la gente la ilusión de que es el Estado, o más bien el Gobierno, el que debe resolver los problemas socioeconómicos de cada persona y de la sociedad; a pesar de que ellos mismos saben, o deberían saber, que para eso es indispensable la superación personal y la creación de una nueva cultura laboral, empresarial y productiva, que facilite las condiciones propicias para la creación de riqueza y la distribución de sus beneficios entre la población.

Pero no se trata que se deba esperar a ser competitivos hasta que haya la educación apropiada. Esto es un fenómeno complejo, dinámico e interactivo, en el que por un lado la educación va formando la conciencia competitiva de las personas, mientras que por otra parte en la práctica se van ejecutando transformaciones en la economía atrasada y la administración ineficiente, para ponerla a la altura de las exigencias de la competencia nacional e internacional.

Como hemos dicho en otras ocasiones, Nicaragua no va cambiar positivamente por su propia inercia, mucho menos con el liderazgo de los políticos que, salvo en el Poder Ejecutivo, controlan actualmente las instituciones del Estado. Es la misma globalización —que, como dicen los expertos, es irreversible— la que obligará a los nicaragüenses a cambiar positivamente. De hecho ya los está cambiando, a pesar de todo, pero en cualquier caso el proceso de adaptación será menos difícil en la medida en que se vaya creando, mediante la educación y la divulgación, una conciencia social progresista y competitiva.

Al respecto debemos insistir en que el proceso de cambio para la competitividad exige tener un Estado que asegure el desarrollo y mantenimiento de las infraestructuras apropiadas, pero que también garantice estabilidad política, seguridad jurídica, credibilidad en las instituciones y en los funcionarios y confianza en el cumplimiento de los contratos.

Por su parte los medios de comunicación social pueden y deben contribuir a la formación de la conciencia de competitividad explicando sus mecanismos y divulgando los casos exitosos, en Nicaragua y en otras partes del mundo. Y también denunciando sin tregua la corrupción y la ineficiencia de los políticos corruptos y funcionarios inoperantes, pues mientras ellos sigan prevaleciendo el país nunca podrá ser competitivo.

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