- Conozca algunas causas del porqué los precios tan baratos en el mercado más grande de Nicaragua
Gabriel Sánchez Campbell
No es de extrañarse que en más de alguna ocasión los visitantes se quedaran pasmados con los precios que encuentran en los más de seis mil artículos que se venden, los cuales van desde ropa de diseñadores como Ralph Lauren y Tommy Hilfiger, hasta los menos sofisticados como Cherardy y las imitaciones baratas de Oscar de la Renta.
O bien artículos para el cuido personal, como los de Biotherm y Christian Dior hasta llegar a los más comunes como los de Aqua Net. Y no se diga de los electrodomésticos de los cuales hay desde microondas de White Westinghouse y refrigeradoras de diseño de Whirpool hasta las cocinas más sencillas de LG y Acroz.
Pero… ¿por qué es que en este lugar, que ahora ocupa una gran mancha en el mapa de Managua, se compran los artículos más baratos? Las respuestas varían de acuerdo a quienes las contesten. Por un lado los comerciantes sostienen que la estructura del mercado abarata los costos de operación, pero por otro lado los empresarios y autoridades locales explican que estos costos bajos están asociados con la evasión de impuestos que hay.
Hernán López, presidente de la Asociación General de Comerciantes del Mercado Oriental, dice que ellos no pagan ninguna de las comodidades de una tienda del sector formal como la luz, espacio para exhibición de mercadería, aire acondicionado, altos alquileres por módulos en centros comerciales, personal entrenado y uniformado para atender a los compradores, y tampoco hay seguridad. “Por eso es que tenemos precios más bajos”.
De igual forma López explica que otro de los factores que inciden para tener un menor precio es porque las utilidades de los negocios establecidos en ese lugar es menor porque venden volúmenes grandes.
Según Jorge Luis González, presidente de la Asociación de Comerciantes de los Mercados de Nicaragua (ACMNIC), otro de los factores es que por esa falta de infraestructura adecuada para hacer negocios ellos ni siquiera tienen agua, teléfonos u otras comodidades que a la larga se pagan en un centro comercial.
Además porque en la mayoría de los casos no se paga el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que encarece el producto en un 15 por ciento más, a como pasa en el comercio formal.
Sin embargo Danilo Abud, presidente de la Asociación de Distribuidores de Productos de Consumo (Adipronic), sostiene que a la hora de las importaciones lo que se hace en el Oriental es que la mercadería es subvalorada, con lo cual una cantidad no contabilizada de productos paga menos impuestos.
Es decir que cuando un importador introduce diez mil pares de zapatos que le costaron diez dólares cada uno, éste los declara como que si le costaron cinco dólares el par, con lo cual en vez de pagar diez mil córdobas por el Derecho Aduanero a la Importación (DAI) sólo paga la mitad de eso, ahorrándose por lo menos el 50 por ciento de los impuestos que está supuesto pagar.
Y así lo confirma Ricado Vega Jackson, titular de la Dirección General de Aduanas (DGA), quien explica que muchos importadores a la hora de hacer las declaraciones de mercadería ponen un precio inferior al precio que lo compraron a los productos que traen.
Según un estudio hecho por esa institución gubernamental la subvaloración de la mercadería fue más notoria desde hace dos años cuando entró en vigencia el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, por sus siglas en inglés).
En este estudio se determinó que una cantidad no determinada de las declaraciones hechas había tenido una baja en el precio de declaración. Por ejemplo las camisetas tuvieron una reducción en el precio de costo declarado en un 34 por ciento y los zapatos en un 35 por ciento. Igual pasó con las planchas eléctricas las cuales eran declaradas en un 13 por ciento menos de lo que se hacía antes de haber entrado en vigencia esa Ley.
Eso quiere decir que si antes los importadores declaraban que una camisa valía 100 córdobas por unidad, ahora vale 66 córdobas y eso paga menos impuestos.
OTRAS TÉCNICAS PARA DEFRAUDAR
Otra de las técnicas para lograr introducir mercadería sin necesidad de pagar tantos impuestos es a través de muleros de aeropuerto. Por ejemplo contratan a una o dos personas que les pasen por frontera o por el aeropuerto una maleta llena de cosméticos, los cuales tienen un alto impuesto de importación y por lo general como es el único equipaje que llevan, los funcionarios de Aduana los dejan pasar sin problemas, porque creen que son turistas.
Martín Vargas, presidente de la Cámara de Comercio de Nicaragua (Caconic), considera que otra de las cosas que influyen para que en el Mercado Oriental se obtengan productos más baratos es justamente porque no hay un control exacto de las ventas que se hacen, por lo que son muy pocos comerciantes los que pagan el Impuesto Sobre la Renta(IR) y la gran mayoría está dentro del régimen de la cuota fija.
La cuota fija es una categoría para el pago de impuesto que obliga al dueño del negocio pagar una cantidad determinada de dinero, la cual está en dependencia de la cantidad de ventas que se calcule tiene en un día.
¿REDES FAMILIARES?
María Teresa Acevedo, Coordinadora General de Rentas de la DGI, explica que en el Mercado Oriental han detectado que una gran cantidad de negocios operan en redes familiares en las que el padre es el importador fuerte que le vende a sus hijos la mercadería con márgenes de ganancia hiper ínfimos y los hijos al estar en régimen de cuotas fijas mueven cantidades industriales de productos que son difíciles de detectar porque también en los tramos en los que operan son reducidos y tienen bodegas gigantes de donde sacan la mercadería que son muy difíciles de controlar.
“Al estar operando así, la mercadería obtiene las mayores ganancias a través de los vendedores pequeños o medianos y no por el importador, pero como son de la familia, luego se reparten las ganancias”, explica.
Comenta que justamente ésa es una de las razones por las cuales no se llevan registros tan exactos de las operaciones de compra y venta que se hacen. Además porque la gente está tan acostumbrada a realizar esta práctica que lo que menos les interesa es pedir una factura en la cual se le cobre el 15 por ciento del IVA, por ejemplo.
De manera extraoficial se sospecha que en el Mercado Oriental se lava dinero. Por ello es que el pago de la mercadería en muchos de los casos se hace en efectivo. “Pero ésa es sólo una sospecha, que no se ha podido confirmar por el mismo hermetismo de la estructura de operación de los comerciantes”, explicó una fuente relacionada con importaciones, que prefirió el anonimato.
En cuestiones de recaudación ni la DGI ni la DGA saben con precisión qué cantidad de dinero entra al Estado por las importaciones y todo el comercio en general que se desarrolla en este lugar.