Unidos contra el terror

Carlos José Salinas M.

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Unidos contra el terror


Carlos José Salinas M.




“En ese tren íbamos todos y no estamos todos: faltan doscientos”, coreaban simultáneamente millones de españoles que heridos e indignados salieron a las calles para demostrarle al mundo que la unidad, la solidaridad y el amor son más fuertes que la barbarie y el odio de aquéllos que causan terror y acaban con la vida de gente inocente.

Sí, sin duda, en esos trenes íbamos todos. No sólo las víctimas de los atentados, no sólo el pueblo español. Iba la humanidad entera. Todos los que día a día nos despertamos llenos de sueños y esperanzas, con ganas de trabajar y salir adelante. En esos trenes también iba la democracia, iba la libertad, iba la paz, iba el respeto a nuestros derechos más fundamentales.

La humanidad entera está dolida. Parece que nos precipitamos hacia una nueva realidad, una nueva era de terror donde ya no podremos vivir tranquilos, salir de nuestras casas sin pensar que en el autobús, en el trabajo, en el colegio o la universidad, en el parque o el cine un atentado puede acabar —en segundos— con todo.

Estamos sumidos en la barbarie. No sólo en aquellas ciudades cuyos habitantes han vivido en carne propia los estragos del terrorismo, sino en todo el mundo, porque cada vez más el odio, la intolerancia, la desigualdad, el racismo, la miseria, el hambre, la injusticia y el fanatismo convierten a seres humanos en salvajes, asesinos que piensan que el resto de la humanidad no tiene derecho a vivir en paz, que no tiene derecho a existir.

¿Qué sigue ahora? ¿Es que no han sido suficientes todas las guerras que han llenado de sangre todos los rincones del planeta? ¿Es que no ha sido suficiente con la megalomanía de un puñado de sátrapas que desde el poder han desatado las dictaduras más horrendas? ¿Es que no ha sido suficiente con esos millones de muertos y desaparecidos?

Al parecer todo indica que no. Lo indican —como hemos visto— los atentados de Madrid, pero también los ocurridos en Nueva York, en Tokio, en Israel, en Palestina, en Nairobi, en Moscú, en Buenos Aires, en Bogotá… Día a día el manto del temor y la muerte nos cubre a todos, nos asfixia, nos sumerge en el llanto, el odio y la indignación.

Pero España le ha demostrado al mundo que el odio no se vence con el odio, sino con la unidad. El pueblo español se ha unido y a una sola voz ha gritado “basta ya”. “España unida jamás será vencida”, profetizan esos más de 11 millones de españoles que se lanzaron a las calles en todas las ciudades del país. Nosotros debemos secundarlos, seguir su ejemplo y acabar —unidos— con el terror y la barbarie de aquéllos que con fuerza nos quieren imponer su forma de pensar, ésos para quienes la vida de los demás no significa nada.

Sí, todos lo tenemos que hacer con la unidad, pero también con el respeto a los derechos humanos, a la libertad y las leyes, como el pueblo español lo ha dicho. Hoy todos estamos con los españoles, hoy todos tenemos a España en nuestros corazones.

El autor es egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UCA.

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