Gilberto Wong
En el artículo Chinos, publicado en la revista Magazine del Diario LA PRENSA, el domingo 29 de febrero del presente año, su editor Fabián Medina Sánchez se refiere de forma despectiva a los primeros inmigrantes chinos que llegaron a Nicaragua diciendo: “Venían con mano adelante y otra atrás”, lo que pareciera para el señor Medina Sánchez un delito.
Me siento muy orgulloso de ser hijo de un inmigrante chino que como dice su editor, vino “con una mano adelante y otra atrás” en 1928. Como es el sueño de millones de emigrantes, su meta era llegar a Estados Unidos, el país que aún sigue siendo para miles de personas, incluyendo a nuestros propios conciudadanos, la tierra prometida. Sin embargo, por referencia de dos amigos de su provincia natal, Cantón, quienes habían vivido anteriormente en Bluefields, vino después de pasar muchas dificultades y con sólo 16 años de edad a Nicaragua.
Llegar pobre a un país no es motivo de desprecio, y mucho menos un pecado o delito. Me dolería profundamente como nicaraguense que soy si alguien escribiera en La Nación de Costa Rica, o cualquiera otro país, que nuestros hermanos nicaragüenses llegan a sus países con una mano adelante y otra atrás. La forma despectiva en que su editor se refiera a los chinos inmigrantes a finales del siglo XIX, no es de la altura ética y profesional que ha distinguido a LA PRENSA a lo largo de su existencia.
Director de la Asociación China-Nicaragüense