Pedro Joaquín Chamorro B.
Los que atribuyen al “dedazo” de El Chile los resultados de la elección del domingo, del PLC, y los resultados de las “encuestas amañadas” y cualquier cosa que me favorezca en mi empeño por conquistar la silla edilicia, están navegando contra una corriente muy fuerte, porque un día tendrán que admitir que el pueblo tiene sentido común y que su dedazo es el que cuenta en la urna electoral el 7 de noviembre.
El afán inútil y obstinado de tratar de desvirtuar todo aquello que favorezca mi candidatura edilicia los lleva a extremos paranoicos, dignos de la mejor novela de suspenso de Agata Christie.
Para dar pie a su argumento, que menosprecia la inteligencia y la capacidad política de las bases del PLC y la de cualquier ciudadano común que participe al azar en una encuesta de opinión, habría que otorgarle al doctor Arnoldo Alemán poderes parasicológicos y hasta mágicos, desde su reclusión en El Chile.
Veamos las realidades de lo que son las encuestas y la elección interna del PLC, preguntémonos por un momento algunas interrogantes pertinentes: si a los precandidatos nos tomó 3 horas y 45 minutos firmar a toda prisa las boletas electorales, ¿cuánto tiempo le habrá consumido al doctor Alemán llamar por teléfono a los 1,382 electores, para “bajarles la seña”?
¿Y cómo explicar entonces los resultados de las encuestas de opinión previas, como la de M&R de noviembre del año pasado, cuyos resultados —en cuanto a simpatías e intención de voto— son consistentes con la de Borge y Asociados y los de otras encuestas rápidas que hacen los medios de comunicación, como la del pasado viernes del Canal 2, que me ponen como favorito por un margen muy amplio sobre los otros precandidatos?
¿Acaso el doctor Alemán es capaz de adivinar a quién van a encuestar para mandarles “la seña” o enviar a los encuestadores de diversas firmas independientes a que encuesten solamente a aquéllos que se expresen favorablemente a mi persona?
Dicen que porque las hijas del doctor Alemán votaron de primero, lo cual se debe lógicamente a que el apellido Alemán es uno de los primeros en el orden alfabético, entonces todos “agarraron la seña”. ¿Y cómo explicar que en el Distrito IV el ingeniero Víctor Guerrero ganó por un amplio margen? Seguramente dirán que hasta allí no llegó el “dedazo”… porque se le acabó la batería al celular.
Pero bueno, ¿cómo explicar entonces los resultados de las encuestas que hacen por teléfono los medios independientes como la del Canal 2 el pasado viernes, que de 225 llamadas 139 fueron a mi favor, 57 para el ingeniero Guerrero y 29 para Juan Carlos Aguerri? Seguramente allí también funcionó el “dedazo”, ya que el doctor Alemán es capaz de adivinar el pensamiento y motivar desde El Chile a los televidentes para que llamen y esperen en línea muchos minutos para manifestar sus opiniones favorables.
Así puedo seguir extrapolando la teoría del “dedazo” para explicar inútilmente, con una teoría trillada, algo que está a la vista y cualquier persona con sentido común puede intuir: que el PLC va a ganar la Alcaldía de Managua y otras alcaldías muy importantes y que todo el afán del FSLN por posponer las elecciones municipales es porque ellos estaban conscientes desde hace mucho meses, lo que hoy es evidente para cualquier ciudadano regularmente informado.
Los candidatos de otros partidos que no pintan en las encuestas también sacan leña del “dedazo” y hasta le dan la bienvenida a las migajas del PLC que se “desgrana” por el “dedazo” y los “encuestazos”, otro nuevo término que ha surgido entre los perdedores para explicar inútilmente su lamentable situación en las encuestas de opinión.
En la democracia unos ganan y otros pierden. Los que ganan deben saber ganar y los que pierden deben saber perder. No se necesitan excusas para tratar de tapar el sol con un dedo.
Desde agosto del año pasado, el PLC se abocó un larguísimo proceso interno de selección de candidatos precisamente para desvirtuar el síndrome del “dedazo”, y aparte de esa lucha interna desgastante también se usó el mecanismo de las encuestas para darle mayor legitimidad a todo este proceso, por lo demás único y trasparente.
Es irónico y revelador observar que esa crítica irracional contra el “dedazo” proviene precisamente de aquellos precandidatos de otros partidos que sí han utilizado ese método de selección rápida para erigirse en candidatos sin tener que enfrentar a nadie… a puro “dedazo”.
El autor es candidato a alcalde de Managua por el PLC.