El Sargento Camilo Mejía (derecha) habla a los medios de comunicación fuera de la base militar del Norte de Miami, Florida. Mejía está intentando ser declarado un objetor de conciencia de la guerra de Irak.

Incertidumbre en familia Mejía

Posiblemente sea enjuiciado el sargento Camilo Mejía, quien se entregó el lunes Eduardo Marenco Tercero La incertidumbre sobre el futuro del sargento Camilo Mejía, hijo del cantautor Carlos Mejía Godoy, todavía prevalece luego que él se entregara el lunes al considerarse a sí mismo, objetor de conciencia de la guerra de Irak. El joven de […]

  • Posiblemente sea enjuiciado el sargento Camilo Mejía, quien se entregó el lunes

Eduardo Marenco Tercero

La incertidumbre sobre el futuro del sargento Camilo Mejía, hijo del cantautor Carlos Mejía Godoy, todavía prevalece luego que él se entregara el lunes al considerarse a sí mismo, objetor de conciencia de la guerra de Irak.

El joven de 28 años es nacido en Nicaragua, emigró a Estados Unidos y para financiar sus estudios de universidad decidió formar parte del Ejército de ese país. Sirvió allí tres años y luego cinco en la Guardia Nacional. Estudiaba Psicología en la Universidad de Miami. Fue incorporado a la guerra de Irak bajo las órdenes del Ejército.

Su padre fue el más reconocido trovador de la revolución sandinista y es autor del himno del FSLN, que dice en una de sus estrofas: “… luchamos contra el yanqui, enemigo de la humanidad”.

En octubre del año pasado, luego de cinco meses en el frente, recibió un pase para viajar a Estados Unidos, pero no se presentó a su base militar, sino hasta el lunes, cuando se entregó luego de declararse “objetor de conciencia” de la guerra de Irak.

Mejía denunció que la guerra es por el control del petróleo y por dinero y dijo sentir remordimientos por la muerte de varios civiles inocentes en un tiroteo en que él participó.

LAS VUELTAS DE LA VIDA

Ayer por la tarde en casa de su padre, quien arribaba al país anoche, sólo se encontraba su hermano, Augusto Mejía, quien dijo que su familia está conmovida y en incertidumbre.

Y añadió: “Muchas veces para conseguir algo, el precio es muy alto, hasta donde sé, la intención de Camilo era estudiar en la universidad, por eso entró al Ejército, y por las circunstancias a él le toca ir a la guerra, obviamente él no esperaba eso”.

Augusto Mejía, un percusionista de 25 años que se considera antimilitarista y viste pantalón verde olivo con una placa de soldado colgada al pecho, expresó que su padre está muy triste porque “es su hijo en el Ejército de un país contra el que él cantó por muchos años, es como una paradoja de la vida, uno nunca sabe lo que le espera a la vuelta de la esquina y si por lo que lucha, pasado mañana tendrá el mismo valor”.

Anheló que su hermano no pierda la residencia, porque en Miami vive su pequeña hija Samantha.

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