El Atlas cultural de Nicaragua

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El Atlas cultural de Nicaragua





No sólo malas noticias hay en Nicaragua. Y entre las buenas que aparecen de vez en cuando, hay que comentar la de que el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), que es una dependencia del Ministerio de Educación, Cultura y Deportes (MECD), dio a conocer recientemente un importante Atlas y Directorio Cultural de Nicaragua.

Es encomiable este esfuerzo del INC de elaborar y poner a disposición del público, ante todo de los operadores culturales y medios de comunicación, un Atlas de la cultura nacional que en su género es el primero en Centroamérica y el segundo en América Latina, pues supuestamente sólo Chile tenía hasta ahora algo parecido.

Sin duda que este Atlas cultural será de gran utilidad, ante todo porque es la primera vez en la historia del país que se tiene la posibilidad de conocer en forma detallada y sistematizada, en un solo volumen, el monto de los bienes culturales que posee la nación. Lo cual es indispensable para poder aprovechar, cultivar y proteger apropiadamente el patrimonio de la cultura nacional.

El concepto de bienes culturales abarca, según definición de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), todo el patrimonio físico y material de la nación, en ese ámbito, pero también su tesoro espiritual, o sea las ideas, símbolos y modos de vida que educan, entretienen y además conforman o contribuyen a definir la identidad colectiva de la nación e influyen en las prácticas culturales de la sociedad.

En la Constitución Política de la República de Nicaragua se dice que todos los nicaragüenses tienen derecho a la cultura (artículo 58); que la educación se fundamenta en el conocimiento de la cultura nacional y universal (artículo 117); y que el Estado debe “promover el rescate, desarrollo y fortalecimiento de la cultura nacional”, así como proteger “el patrimonio arqueológico, histórico, lingüístico, cultural y artístico de la nación” (artículo 127)

Pero, ¿cómo cultivar y proteger lo que no se conoce? La gente necesita saber lo que tiene, cuánto vale y cuál es su significado para poder apreciarlo y protegerlo. Por eso es muy importante contar con un volumen que contiene la “descripción de las diversas expresiones y manifestaciones culturales que conviven dentro y en distintas zonas del territorio nacional: “Litoral del Pacífico, Centro, Norte y Litoral del Caribe. Culturas diversas, pero dentro de la unidad de la nación, construyendo y recreando la nicaraguanidad”, como dice el director del INC en la presentación del Atlas cultural de Nicaragua.

Inclusive para explotarlo con fines turísticos es sumamente útil para el país tener a mano el inventario de los bienes culturales físicos y materiales (filmes, bibliotecas, hemerotecas, estatuaria, centros históricos, etc.), lo mismo que de las creaciones artísticas de los nicaragüenses y, además, un índice de direcciones territoriales, postales, telefónicas y electrónicas del amplio y variado bagaje de recursos humanos culturales que hay en el país.

Esto es lo que le corresponde hacer al Estado por medio de sus organismos especializados, en este caso el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC). Es decir, facilitar la creación cultural de las personas y la sociedad, pero no “orientarla” y manipularla, como el Estado autoritario y totalitario. Y debe también garantizar un ambiente apropiado para la libertad creativa y el acceso a la información, lo cual es indispensable para que florezca el patrimonio cultural e identitario nacional, y para preservarlo de cualquier acción predatoria.

Siempre ha sido necesario conocer el fondo cultural nacional y protegerlo de las múltiples amenazas que lo acechan. Pero ahora, en las condiciones de la nueva modernidad es mucho más perentorio hacerlo, para evadir o neutralizar los procesos aculturizantes que se derivan inevitablemente de la globalización.

En fin, es muy satisfactorio que el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) asuma la responsabilidad de inventariar los bienes culturales de la nación. Esto es algo que sorprende gratamente después que apenas hace un par de meses se informó que el Ministerio de Educación había acordado con los sindicatos magisteriales, hacer un censo para saber cuántas maestras y maestros tiene en sus nóminas. O sea que no hay un inventario de los recursos humanos de la educación, cuando precisamente en este mes de marzo se está cumpliendo el 127 aniversario del establecimiento de la instrucción pública en Nicaragua.

Editorial
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