Alfonso Efraim Castellón Ayón
No me cabe otra frase que ésta para calificar los ataques simultáneos a varios vagones o coches ferroviarios repletos de gentes. Esta vez fue España. ¿Y la víctima siguiente? Cualesquiera de los países que conformaron la coalición y posiblemente los de misiones humanitarias. Es menester el concurso de los ciudadanos pacíficos del mundo para detener esta escalada.
Personas sospechosas deben ser denunciadas. Es la vida de un terrorista contra la de centenares de inocentes. Gracias a Dios Nicaragua es pequeño y nos conocemos entre vecinos. Pero aún así no estamos libres de cualquier acto vandálico y perverso de los cobardes terroristas.
Ojalá España pueda recuperarse de tan horrible tragedia, de esa bárbara y grotesca acción terrorista. En cuanto a los nicaragüenses: “Hay que poner la barba en remojo porque los soldados nicaragüenses que fueron a Irak en acción humanitaria podría ser el pretexto para que los malvados y fanáticos de Al Qaeda” nos regalen un 11 de quien sabe qué mes ¡Dios no lo quiera! Que Alá los ilumine para bien de la humanidad, transformándolos en seres civilizados. El fanatismo es diabólico.
Hay que rechazar las actitudes fanáticas. Los que están dispuestos a morir por su líder, o dan la vida por el secretario de un partidos son fanáticos en potencia. Por lo único que vale la pena morir es por Dios y Él no aprueba estos sentimientos suicidas. Al contrario, es amor, justicia y misericordia.