- Suboficial supuestamente bajo
efectos del alcohol, disparó a
quemarropa contra joven de 22 años - Padre escuchó el disparo que
le quitó la vida a su hija
Edith Pineda
Ricardo Rojas Berríos, suboficial de la Policía Nacional, fue detenido ayer después de matar de un disparo en la cabeza a su hijastra, Yaosca del Socorro Araica Hernández, de 22 años. Este hecho ocurrió a eso de la 1:00 p.m. de ayer, a media cuadra de la Estación del Distrito Tres de la Policía Nacional, en al barrio Anexo Bóer.
Luz Marina Hernández Rojas, madre de la víctima y compañera sentimental del agente, relató que desde la mañana de ayer, Rojas Berríos empezó a ingerir licor. “Yo me estaba agarrando con él porque anda ebrio, él anda tomado y como es policía le disparó a mi hija cuando ella se metió en el pleito”, dijo con la voz entrecortada por el llanto, mientras se dirigía a pie desde su casa hasta la estación policial en donde rendiría declaraciones.
A esa hora, doña Luz Marina rehusaba la idea de la muerte de su hija, pues luego del disparo la joven fue trasladada de urgencia al Hospital Antonio Lenín Fonseca de la capital, donde declararon oficialmente su deceso. La noticia le llegó poco después a su madre quien en medio del llanto exigía justicia, “él tiene que pagar”.
YAOScA NO TE METÁS
“Yo le decía: Yaosca no te metás, yo sabía que él me quería matar a mí”, repetía doña Luz Marina, reclamando por la muerte de su hija.
El padre de Yaosca, Faustino Araica, quien compareció a la Estación Tres de la Policía en calidad de testigo, comentó que “de casualidad estaba de paso por ahí, en un lugar bebiéndome un litro de cerveza, cuando dicen: ‘Dispararon un tiro’ y yo sabía que él (Rojas Berríos) andaba con pistola”, fue a la vivienda y se encontró con el suceso. Agregó que la víctima acababa de regresar de trabajar en la Zona Franca “sólo para recibir el disparo”.
Los efectivos policiales se hicieron presentes en el lugar y detuvieron al autor del disparo, a quien trasladaron hasta una celda de la unidad policial. Una vez finalizadas la investigaciones en la escena del crimen, el detenido fue trasladado al Instituto de Medicina Legal para practicarle los exámenes de rigor. Entre éstos la prueba de balística y el grado de intoxicación alcohólica.
VIOLENCIA FAMILIAR
Según la señora Luz Marina, tenía más de dos años de convivir con el suboficial Rojas Berríos quien desempeñaba sus labores en el edificio de Plaza El Sol.
Éste “desde hace un tiempo” cuando bebía licor se “ponía violento conmigo pero no tanto como hoy”, dijo.
Recuerda que a causa de este tipo de situaciones, le llamó la atención a su hija Yaosca para que mantuviera distancia con él y no interviniera en las discusiones “pero ella hoy no me hizo caso, hasta que me la mató”, relatón doña Luz Marina.
NUEVE MILÍMETROS
El arma con la que el suboficial Ricardo Rojas Berríos segó la vida de Yaosca es una nueve milímetros y aparentemente pertenece a la Policía Nacional.