- Pese a su grave defecto físico en pies y manos, Solange Begonia quiere coronar una carrera profesional, pero para cumplir su meta necesita de un padrino
Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/ESTELí
Aunque los huesos se le vuelven cada día más curvos y quebradizos, sus sueños son rectilíneos. A gatas terminó la primaria y un curso de manualidades y computación. Ahora necesita una beca para iniciar sus estudios secundarios y posteriormente coronar la carrera de derecho.
Solange Begonia Pérez Hernández, de 13 años, padece de ostiogénesis imperfecta, una discapacidad en los huesos que la tiene postrada en su casa de habitación en el barrio 16 de Julio, al norte de la ciudad de Estelí.
Lamentablemente tiene deformados sus pies y manos, de tal manera que continuamente sufre fracturas, en vista que sus huesos son quebradizos.
La osteogénesis imperfecta (su siglas en inglés OI), también conocida como enfermedad de los huesos quebradizos, es un trastorno hereditario que se caracteriza porque los huesos se quiebran fácilmente sin una causa específica.
Por la falta de recursos económicos, este año quedó nuevamente a las puertas del primer año de secundaria, al no conseguir un padrino que le ayude a costear los estudios.
Su madre, Verónica Pérez Hernández, es una doméstica con un salario muy pobre que utiliza para sufragar en parte, los gastos de alimentación, energía eléctrica, agua potable y otras necesidades del hogar.
NIÑA EJEMPLAR
Al salir a trabajar su madre, la niña Solange Begonia asume las tareas del hogar, y además protege y alimenta a su hermana de 3 años, Vinyela.
“Ella lava, baña a su hermana, asea la casa y asume todas las actividades del hogar porque yo me voy a trabajar”, relata doña Verónica.
Aunque existen centros de estudios públicos están muy lejos de la casa de Solange Begonia. El más cercano es el Instituto Religioso Marcelino Zavala, de carácter privado.
“Ahí me cobran una mensualidad de 100 a 120 córdobas mensuales y yo no tengo cómo pagarlos”, dice.
Afirma que ha enviado múltiples cartas al presidente Enrique Bolaños y a la oficina de su esposa, entre otros lugares, gestionando una beca, sin embargo su clamor no ha tenido eco.
SUS SUEÑOS
Solange Begonia tiene anotados sus sueños en su diario. “Quiero ser abogada para defender a los débiles y además tener una computadora para trabajar”.
Esta niña valiente que vive a escasos metros de grandes fábricas de puros, como la Natsa, Nicks Cigars y Segovia Cigars, aspira a vivir en una casa digna.
“Yo quiero vivir en una casa buena. Le tengo miedo al invierno porque el agua se mete al cuarto, a la sala y la cocina, y entonces yo tengo que treparme a las mesas y no puedo hacer el oficio de la casa, porque cuando me arrastro me enlodo toda”, expresa.
Otro de sus sueños es comenzar sus estudios de secundaria, pues para ella es una lástima que siendo una de las mejores alumnas de primaria se haya quedado sin estudiar por falta de una beca.
Esta niña emprendedora, además necesita material para la fabricación de piñatas, actividad que abandonó por la falta de recursos. Su casa está ubicada de las bodegas de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) dos cuadras al norte, barrio 16 de Julio, sector El Rosario de la ciudad de Estelí.