Eddy Stevens-Torrealba
El juicio de Nicaragua contra Colombia es muy importante porque se trata de un país extrarregional sin ningún derecho sobre los territorios ocupados. Por otra parte el Gobierno nicaragüense no ha dicho cuáles son sus intenciones con las islas una vez que sean recuperadas. Es lógico que la población de San Andrés se sienta escéptica con Nicaragua. ¿Cómo nos sentiríamos en Managua si una nación “extranjera” de repente nos reclamara como parte de su territorio sin decir ni una palabra de lo que nos deparará en el futuro bajo su dominio?
El Gobierno debe dedicar recursos a ganarse las mentes y los corazones de los isleños. En diversos medios los isleños han expresado que no quieren ser colombianos ni nicaragüenses, pero ven a Nicaragua como la última opción. Managua debe asegurar a esa población que se respetará su voluntad dentro de la nación nicaragüense, creando un régimen especial de autonomía para las islas. Hemos visto cómo China comunista ha asimilado territorios recuperados, como Hong Kong o Macao, mediante la creación de administraciones especiales.
También el Gobierno debe aclarar el futuro de los miles de colombianos continentales que residen en esas islas. Los nativos obviamente adquirirán la nacionalidad nicaragüense al reincorporarse las islas a nuestra soberanía, pero eso dejará también a miles de extranjeros —los nacidos en Colombia— en una situación de limbo legal, pues tampoco podemos regalar nuestra nacionalidad a cualquiera.