Freddy Potoy Rosales
MADRID, ESPAÑA.— Los líderes políticos de España y Estado Unidos (EE.UU.) están enfrascados en una lucha desesperada por el poder. En España el Partido Popular (PP) al cual pertenece el presidente actual José María Aznar, quiere permanecer en el Palacio de La Moncloa, en Madrid, mientras en EE.UU., el mandatario George Bush no quiere irse de la Casa Blanca, en Washington.
En España, Mariano Rajoy, candidato a la presidencia por el PP, quema sus últimos argumentos de su plan de gobierno y sus descalificaciones contra su fuerte adversario José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE)
De acuerdo a las encuestas publicadas en los últimos días en España, la situación es la siguiente: Según El Periódico de Cataluña, el PP obtendrá entre 169 y 173 diputados. Uno menos, tanto en el mejor como en el peor de los casos, prevé el diario El País. La pérdida de escaños con relación a los 183 diputados de los que ahora dispone el Partido Popular es todavía mayor según La Vanguardia, que concede al PP entre 162 y 167 diputados.
En cuanto al PSOE, esta última encuesta de La Vanguardia es la única que lo sitúa claramente por encima de los 140 escaños: entre 143 y 147, en cualquier caso por encima de los 125 de hace cuatro años. Los otros tres sondeos prevén un resultado muy parecido para el Partido Socialista: de 135 a 141 escaños, según La Razón; entre 135 y 140, según El Periódico de Cataluña, y entre 134 y 141 según El País.
Rajoy está dispuesto a seguir los mismos pasos de la política de Aznar en varios aspectos, entre éstos, la lucha contra el terrorismo que implica mantener inalterables las relaciones con EE.UU.
Zapatero ha cuestionado la administración del PP y considera que este partido no ha sido solvente en materia de salud, educación, vivienda, etc., pero uno de sus principales argumentos es que Aznar apoyó al Gobierno de EE. UU. en una guerra contra Irak con la cual la mayoría de los españoles no estaban de acuerdo.
A este tipo de críticas, Aznar parece imperturbable. En una larga entrevista concedida al diario francés Le Monde, el mandatario español dice que no se arrepiente de nada. “Yo veo el mundo como es. Prefiero eso a las grandes construcciones intelectuales que pueden revelarse ilusorias”, expresó Aznar.
Ayer por la mañana, en una emisora madrileña, Zapatero al preguntársele sobre la campaña electoral y los futuros comicios en Estados Unidos, dijo que él prefería que ganara el candidato John Kerry.
Zapatero considera que de ganar el próximo domingo, habrá más diálogo político, tolerancia y fortalecimiento de la democracia. Promete una España más integrada a la Unión Europea. El “viejo Continente” vivió momentos de tensión y división durante la guerra de Irak porque Gran Bretaña y España apoyaron abiertamente a EE.UU., igual que Italia, Dinamarca, Portugal y numerosos países del Este de Europa.
El pasado 3 de marzo Zapatero dijo que “el PP hizo una alianza no con EE.UU., sino con Bush y su administración reaccionaria, y nosotros haremos una alianza por la paz con Kerry, que va a ganar las próximas elecciones en EE.UU.”
Zapatero también expresó que ese pacto que firmará con Kerry será una “alianza para que no haya más guerras por petróleo” y “por ambición económica”. “Kerry va a ganar. Cada vez está más claro”, vaticinó Zapatero.
Lo cierto es que gane quien gane en España, al final tendrán que entenderse con EE.UU. La Unión Europea y Estados Unidos son en la actualidad los mayores bloques comerciales del mundo. Ambos son conscientes de la creciente necesidad de estrechar sus lazos económicos y comerciales, y a España no le conviene estar fuera de la idea de un área transatlántica de libre comercio, propuesta el pasado enero por el presidente José María Aznar.
El autor es periodista.