Jesús Quintanilla
Leí sobre un soldado de origen nicaragüense que en octubre pasado desertó del Ejército norteamericano. Me enojé porque el muchacho es un simple cobarde que ahora trata de ampararse en el argumento de “objeción de conciencia”.
Como ex soldado nicaragüense en el Ejército Norteamericano, en Fort Bragg, me da
vergüenza que este muchacho pinte de forma negativa a las fuerzas armadas de Estados Unidos. Son miles los muchachos de origen nicaragüense que se han beneficiado al dar servicio en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Yo pude estudiar gracias al dinero que recibí del “Army” (Gi Bill)
Lo que le pasó a este malagradecido es que se metió al “Army” para sacar ventaja. Cuando vio que tendría que ir a defender a su ejército se acobardó. Nadie lo obligó a enrolarse en las fuerzas armadas.
En Estados Unidos las fuerzas armadas son profesionales, formadas por voluntarios, no hay servicio militar obligatorio desde Vietnam. Él es un desertor que quiere jugar con los sentimientos de la gente.