Hugo J. Vélez Astacio
Un epitafio en alusión al general José María Moncada, ex Presidente de la República de Nicaragua, pretendiendo reflejar su personalidad y más sus actuaciones cotidianas, dice que: “Aquí yace un general que hizo el bien e hizo el mal; el bien lo hizo muy mal y el mal lo hizo muy bien”.
Sin duda que ese epitafio tuvo su acierto en gran manera. Asimismo y posiblemente en mayor grado se puede decir del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional, del que sus dirigentes y al frente de ellos su caudillo, todo lo hicieron y lo siguen haciendo muy mal.
Y es lógico que lo hagan mal también quienes actúan a la sombra y en la penumbra. No en balde su dictadura de una década es conocida como el sufrimiento en una larga noche oscura. Confiscaron casi todo. Se enriquecieron, nadie lo duda. Y hasta a Sandino, aún muerto y sin cuerpo por no poderse encontrar su cadáver, pretendieron confiscar, aunque dañando consecuentemente su gesta y su figura que como patriota supo llevar a cabo durante siete largos años de resistencia armada contra los infantes de Marina de Estados Unidos, en defensa de la Soberanía Nacional.
Hace pocos días, en un artículo escrito en este mismo Diario por el licenciado Alejandro Vogel Delgadillo, en referencia al general Sandino y a la consigna Sandino vive, muy utilizada por el Frente Sandinista, principalmente en la larga noche oscura como parte de su proceso de ideologización y de confiscaciones, indica con un sesgo y de matiz peyorativo y despreciativo: “Lo siento mucho pero tengo que decirles que Agusto César Sandino con todo y sus ilusiones de crear un nuevo orden mundial se encuentra irremediablemente muerto”.
En primera instancia creo que es importante aclarar que lo que representa Sandino no debe confundirse con lo que mueve e interesa a los dirigentes del partido Frente Sandinista. Si bien Sandino, por su brillo de luz propia deslumbró en cierto modo para derrocar a la dinastía somocista, este deslumbramiento hizo andar a tientas y en penumbras por la sombra proyectada de su figura a los miembros del Frente Sandinista.
Sandino como patriota y figura de carácter nacional pertenece a todos los nicaragüenses por igual y no es exclusivo del partido Frente Sandinista. Su permanencia y vigencia después que han pasado setenta años desde su asesinato, es de valiente antiinterventor en defensa de la soberanía nacional y lo hace ser un permanente promotor y profesor de una nueva sensibilidad y de bellas lecciones de patriotismo, cuyas acciones históricas y de honradez ciudadana son merecedoras de tenerse presentes para identificarse libres y soberanos.
La gesta patriótica de Sandino no fue un movimiento que estuvo marcado por contradecir y mucho menos negar a Dios y dañar el sentimiento religioso de los cristianos para la formación de un nuevo orden religioso. Su protesta fue la voz de un patriota en defensa del honor nacional, para el decoro de la raza hispana y la soberanía patria, es la de un hombre que de su patria no exigió un palmo de tierra para su sepultura, pero que tuvo un sueño inmortal: ser oído.
El autor es administrador de empresas.