María José Zamora
Todavía no se aprueba en la Asamblea Nacional la vil amnistía que están proponiendo los diputados del PLC y ya se comienzan a ver los estragos de esta perversa idea. Me refiero a la petición de la Asociación de Municipios de Nicaragua (Amunic), de que el INSS les conceda un “borrón y cuenta nueva” por la deuda de 223 millones de córdobas que arrastran las alcaldías en concepto de pago de cotizaciones de sus trabajadores (LA PRENSA febrero 18).
Edda Callejas, presidenta del INSS, ha respondido como una verdadera guardadora de los intereses de los asegurados, explicando que las municipalidades son unas empleadoras más de acuerdo a la Ley de Seguridad Social, y que el INSS no puede condonar esta deuda porque son cuotas que ya fueron deducidas a los trabajadores.
Ya es hora de detener el latrocinio municipal y poner en marcha el Plan Nacional de Desarrollo. Los alcaldes y alcaldesas tendrán que ser administradores responsables y honestos y dejar atrás la costumbre de utilizar el dinero de los contribuyentes y de sus trabajadores, en proselitismo político y beneficio propio. Por lo tanto me parece que lo más justo y honesto, de no aceptar Amunic negociar sus deudas, es que el INSS solicite al Ministerio de Hacienda y Crédito Público la deducción del 60 por ciento de las transferencias que el Gobierno central hace a las alcaldías, para solventar esta deuda.