- El niño que luchaba por su vida, apadrinado por el boxeador Rosendo Álvarez, falleció en brazos de su madre
- Lo último que dijo: “Dios, saname, si me vas a llevar, llevame, porque no aguanto esta sed, quiero agua”
Wilder Pérez R.
Cuando la esperanza casi alcanzaba su momento cumbre, el cáncer le quitó la vida al niño Erling Cubas, apadrinado por el campeón mundial de boxeo Rosendo Álvarez, a quien pidió conocer cuando ya estaba desahuciado.
Cubas falleció a las 2:55 de la tarde de ayer, víctima de un paro cardíaco, cuando se reponía de una operación que lo dejaría listo para recibir un tratamiento novedoso con el que trataban de salvarle la vida.
“Me dijeron que estaba normal, lo sacaron del quirófano y en otra sala empezó a sentirse mal, le faltó la respiración, lo cargué, y cuando le iban a transferir se me murió en los brazos”, dijo su mamá Ana Julia Gutiérrez.
Lo último que Erling sintió fue un fuerte deseo de tomar agua y un calor intenso. “Dios, saname, si me vas a llevar, llevame, porque no aguanto esta sed, quiero agua”, fueron sus últimas palabras, relató su progenitora.
El día había sido feliz para Erling, como lo era su vida desde que conoció a Álvarez en el programa televisivo Margarita, te Voy a Contar, el 23 de enero pasado. Se había alimentado como bebé y había orado por casi una hora antes de que le hicieran una operación, para colocarle aparatos que le permitieran alimentarse de forma artificial.
SIN MIEDO A LA MUERTE
Rosendo Álvarez se sintió tan dolido como sus padres y hasta tuvo que ahogar su llanto en un pañuelo. “Erling para mí era como mi hijo, y yo era como su padre, nos queríamos mucho, fue una bendición de Dios conocernos, era un niño extraordinario que no le tenía miedo a la muerte”, expresó el boxeador.
El niño fue velado anoche en la “Catedral de su Gloria”, y será enterrado este mediodía en su natal Siuna, “en una casa grande (bóveda)”, como él siempre soñó.
SOÑÓ ESTAR SANO
Dos días antes de morir, Erling Cubas soñó que se sanaba. Quería llegar a grande para ser pastor de Dios. “Y lo logró, porque movió a todo un país, hizo que todos tuviéramos fe en Dios, por eso, esto (su muerte) no es una derrota sino una lección de que tenemos que unirnos para evitar que a más niños les pase lo mismo”, expresó Rosendo Álvarez.
Álvarez había pedido suspender el hablatón que tenían programado para hoy en Metrocentro, con el fin de recaudar recursos para ayudar a Erling, pero las empresas que lo apoyaban le dijeron que el plan se mantiene. Lo que reúnan entre las 9:00 a.m. y las 5:00 p.m., será destinado a la Fundación Erling Cubas: Campeón de la Fe, destinada a ayudar a niños con cáncer.
“QUISIERA GRITAR”
El boxeador Rosendo Álvarez, dijo anoche en la vela: “Hace tres años perdí a mi hermana mayor, Esmelda, también de cáncer; ahora Dios me pone la misma historia con un niño que quería conocerme sin ningún interés… Quisiera gritar”.