Moisés Martí[email protected]
Con la concretización del proyecto de la Carretera Costanera se aplicará un sistema originado en los tiempos medievales: el pago de un peaje por transitar en un determinado camino.
Los primeros inversionistas interesados en participar en la licitación para buscar la adjudicación de este proyecto presentaron su carta de intención al presidente de la República, Enrique Bolaños y al ministro de Transporte e Infraestructura (MTI), Pedro Solórzano.
En síntesis, el proyecto que promueven los inversionistas del consorcio Nicaraguan Coastal Toll Road Corporation (NCTRC) comprende el diseño, construcción y manejo de la carretera, lo cual implica el cobro de un peaje a los conductores por cada 60 kilómetros.
Según José Venancio Berríos, presidente del grupo en Lousiana, Estados Unidos, el monto de este peaje dependerá de los estudios de viabilidad y del flujo vehicular que pudiera transitar por esa ruta.
INVERSIÓN RECUPERADA EN BASE A PEAJE
“El retorno de la inversión sería exclusivamente a base de peaje propuesto, que se pretende sea moderado y al alcance del bolsillo de todos los nicaragüenses”, añadió Berríos.
De acuerdo a la carta de intención presentada por los inversionistas, la carretera tendría una longitud de 130 kilómetros y abarcaría desde el borde de la frontera con Costa Rica hasta las inmediaciones de la playa de Montelimar.
“El financiamiento consiste en 130 millones de dólares inicialmente, ya que hay que considerar el pago por el derecho de vía en algunas tierras que comprenderá la ruta”, explicó.
De acuerdo a los empresarios, en ciertos tramos del proyecto se subcontratará a empresas constructoras nicaragüenses para que ejecuten en dichos puntos.
NCTRC ofrece un tiempo de construcción de 24 meses a partir de la adjudicación oficial del proyecto. No obstante, de acuerdo al ministro Solórzano, dado que la concesión de este proyecto será vía licitación, se tendría que esperar si hay más interesados en el proyecto.