- Rebeldes presionan y solamente la renuncia del presidente Aristide podrá evitar una ofensiva, aseguran
- EE.UU. cuestiona si el mandatario debe continuar en el cargo para el bien del pueblo
Paisley Dodds/AP
PUERTO PRINCIPE.- El líder de los rebeldes haitianos aseguró el jueves que sus fuerzas están rodeando Puerto Príncipe y esperan sólo la orden de atacar, a menos que renuncie el presidente Jean-Bertrand Aristide.
Por su parte, los aliados de Aristide, que amenazaron con muertes e incendios, comenzaron a erigir barricadas frente al Palacio Nacional de Haití.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, cuestionó abiertamente si Aristide debería continuar en el cargo, en un gesto en el que pareció sugerir que sería bueno que el mandatario renunciara a la Presidencia antes de que concluya su mandato en febrero del 2006.
“El que pueda o no continuar de manera efectiva como Presidente es algo que deberemos examinar cuidadosamente en interés del pueblo de Haití’’, dijo Powell a los periodistas.
En tanto, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió para discutir el tema de Haití, y algunos países caribeños instaron a la autorización inmediata del despliegue de una fuerza multinacional para poner fin a la violencia y restaurar el orden en esa nación.
Sin embargo, el Consejo, entre ellos dos países con membresía permanente, Francia y Estados Unidos, indicó que quería que el Gobierno y la oposición de Haití negocien un plan político antes del despliegue de esa fuerza.
ARISTIDE: “NO RENUNCIARÉ”
Mientras tanto, en una entrevista con la cadena de televisión CNN, Aristide insistió en que no renunciará, e indicó que una pequeña fuerza internacional “de unas cuantas decenas” de soldados o policías, podrían llevar a los rebeldes a detener su avance.
“En cualquier momento, esos terroristas podrían entrar a Puerto Príncipe y asesinar a miles de personas’’, señaló Aristide al referirse a los rebeldes.
Por su parte, el líder rebelde Guy Philippe dijo a The Associated Press que si el presidente Aristide no renuncia, sus combatientes lo arrestarán para enjuiciarlo por acusaciones de corrupción y asesinato.
“Hemos decidido ir hacia Puerto Príncipe. Van en camino’’, dijo Philippe desde Cabo Haitiano, la segunda ciudad del país, ubicada al norte y conquistada por los insurgentes el domingo. “Han ocupado sus puestos y saben lo que deben hacer… Aguardan la orden”.
Philippe dijo que el movimiento insurgente cuenta con células encubiertas en la capital, que serán reforzadas con los combatientes que avanzan desde varios frentes: Ouanaminthe en el noreste, Saint Michel de l’Attaye y Saint Raphael en el norte y Gonaives, una base rebelde situada a 100 kilómetros al noroeste de la capital.
ALGO DE APOYO
Cientos de adeptos a Aristide, armados con machetes y pistolas, se reunieron ayer frente al Palacio Nacional, sede del presidente, y comenzaron a erigir barreras defensivas con palas mecánicas y máquinas de construcción. “Si Aristide se va, córtenle las cabezas y quemen sus casas’’, gritaban los aliados del presidente al repetir el grito de guerra del general haitiano Dessalines, quien expulsó a los colonizadores de Haití para poner fin a la esclavitud hace 200 años.