La educación sexual debe incluir la abstinencia

Esta mujer tiene una misión en la vida: lograr que la familia sea reconocida como el pilar fundamental de la sociedad. Ésa es su pasión, su escudo y bandera. Y recorre el mundo para que se escuche su voz Arquímedes González arquí[email protected] Ellen Sauerbrey es la Embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en […]

  • Esta mujer tiene una misión en la vida: lograr que la familia sea reconocida como el pilar fundamental de la sociedad. Ésa es su pasión, su escudo y bandera. Y recorre el mundo para que se escuche su voz

Arquímedes González arquí[email protected]

Ellen Sauerbrey es la Embajadora de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en la Comisión Jurídica y Social de la Mujer. Estuvo en Nicaragua por pocos días visitando proyectos sociales en Managua y Granada, y brindó una conferencia en la que hizo énfasis en recuperar los valores esenciales de la familia.

Fue legisladora 16 años en el Estado de Maryland y fue candidata republicana para gobernadora. En su página web http://sauerbreyonline.com/ está una foto del ex Mandatario norteamericano Ronald Reagan mirando al cielo y una cita tallada: “No es suficiente una América con poder económico y militar. El mundo debe ver una América moralmente más fuerte con credo y visión. Esto es lo que debemos seguir y alcanzar” y promueve un libro sobre la vida de Reagan del escritor Peggy Noonan, ,Cuando el carácter era el rey”, y varios enlaces a discursos del presidente George Bush.

Su disertación estuvo enmarcada en la celebración del décimo aniversario del Año Internacional de la Familia, promovido por Naciones Unidas. “Estados Unidos está trabajando duramente en el mundo para traer la atención a los problemas que afronta la familia y dar ayuda para construirla”, dice.

—¿Por qué la visita a Nicaragua?

—A Nicaragua la consideramos un buen vecino que también comparte varios problemas que nosotros tenemos y es un placer estar aquí para hablar del valor de la familia en la construcción de una nueva sociedad.

—¿Cuáles son sus misiones?

—Represento al Gobierno de Estados Unidos y en este cargo trabajo en varios temas de derechos humanos de las mujeres, como el tráfico de personas que es un gran problema en Centroamérica, violencia doméstica y participación política para mujeres.

Estados Unidos introdujo una resolución el año pasado en la Asamblea General de Naciones Unidas para crear una margen de igualdad de las mujeres para tener las mismas oportunidades de competencia de representación en los diferentes niveles de gobiernos. Otra área es el rol de las mujeres en los conflictos post guerra como Irak y Afganistán, pero mi pasión es el tema de familia.

También abarco temas como familias disfuncionales o que se han separado. Abuso de drogas, abandono de educación, hijos sin padres. Creo que crear estabilidad para los niños es crítico para la sociedad.

—¿Cuál es la percepción de “familia” en otros países?

—Es muy claro que la mayoría de las democracias como Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, tienen diferentes percepciones de la importancia de la familia. Pienso que en Latinoamérica tienen más en común con Estados Unidos con que la familia es el pilar fundamental de la sociedad. Esto es parte de los documentos de las Naciones Unidas en su declaración de los derechos humanos que está enfocada en que los individuos están reconocidos como parte de una familia. Aunque también hay países en Europa en donde no existe la estructura familiar como la conocemos.

—En un artículo que usted escribió hace unos años, decía que en Naciones Unidas no había ambiente para discusiones sobre la familia. ¿Esto ha cambiado?

—Creo que hay cambios en las Naciones Unidas y quisiera creer que Estados Unidos tendrá un rol constructivo en traer la conversación acerca de la declaración universal de derechos humanos.

Lo que creo que ha pasado en estos años recientes es que se ha enfocado en los derechos individuales y no quiero ser malentendida cuando digo esto porque Estados Unidos está decididamente comprometido con estos derechos, pero no creemos que los derechos individuales deben estar construidos separados de la parte de la familia. Debemos reconocer que cada miembro de la familia tiene sus derechos individuales, pero no interfiere con la relación entre padres e hijos.

Algunas convenciones están enfocadas mucho en los derechos de las mujeres creando una separación con la familia. Lo que tratamos de hacer es regresar a un estado en el que se reconozca que los derechos deben estar dentro de la familia.

—En otro artículo usted sostiene su tradición de conservadora pero no feminista. ¿Podría explicarme qué piensa del feminismo?

—Probablemente escribí eso antes de ser diplomática. Mis valores y creencias son muy fuertes. Por ejemplo, que la mujer y el hombre son los idóneos para desarrollar un niño y que los gobiernos no deben interferir con la estructura familiar.

Hay diferentes definiciones de feminista. La feminista que dice que no tiene valor ser ama de casa, que la mujer no tiene valor a menos que sea en el mundo laboral, que desvaloriza el papel de madre… ésa no es mi postura. Ésa es la diferencia entre una visión del mundo conservadora y el punto de vista feminista.

—¿Cuál es la situación de la familia en Estados Unidos?

—Estoy muy preocupada de lo que pasa en mi país y sé que pasa en Latinoamérica. Cuando el matrimonio fracasa, hay estudios que muestran claramente que tiene un efecto negativo y drástico en los niños. Hay muchos estudios de menores que han cometido suicidios, que han abandonado la escuela, que se acercan a las pandillas, de adolescentes que ingresan prematuramente a la sexualidad y tiene sentido porque cuando se acaba el cuido y el soporte de la estabilidad y la seguridad de la familia los jóvenes los buscan en otra parte.

El 70 por ciento de los jóvenes que tenemos en la cárcel provienen de familias separadas. Las consecuencias de la separación son devastadoras para el hijo. Incluso, hay estudios de consecuencias en la salud del hombre y la mujer, la felicidad y un tremendo incremento de la pobreza, lo que tiene sentido porque cuando no está el hombre o la mujer, se pierde esa parte de cooperación para mantener la familia.

—Nicaragua sufrió varios años un conflicto bélico. ¿Cómo afecta la guerra a la mujer?

—La próxima reunión se realizará en marzo, abordará dos temas grandes como es la mujer en procesos de post-guerra que afecta a muchos incluyendo Nicaragua donde se reconoce que las mujeres están entre la mayoría de víctimas del conflicto. Por supuesto muchos hombres resultan muertos, pero las mujeres usualmente experimentan acoso sexual, en algunos países son usadas deliberadamente, abusadas, forzadas a tener abortos o salir embarazada. Por eso, parte del enfoque que tenemos es que después del conflicto nos aseguremos que las mujeres sean parte de ese avance.

—En Nicaragua se ha discutido ampliamente sobre un documento de la educación sexual en las escuelas. ¿A su parecer, quién debería involucrarse en este tipo de discusiones: el Estado, la Iglesia o la familia?

—Antes de responder, quisiera decirte que me investigaste bien. Escribí mucho sobre esto antes de ser diplomática y sería necesario que escribieras esta respuesta en el contexto, antes de ser representante de Estados Unidos porque actualmente estoy en rol diferente.

El Gobierno de Estados Unidos trabaja en la educación de abstinencia sexual. Venimos de un gran argumento histórico de educación sexual para reducir el embarazo de adolescentes, y muchos pensarán que es irreal creer que la abstinencia sea lo preferido y saludable, pero lo hacemos todo el tiempo: enseñamos a los niños a no fumar, no consumir drogas y la abstinencia se ha convertido en una prioridad muy alta.

Sé que está funcionando porque se ha reducido el porcentaje de jóvenes embarazadas. Pienso que la educación sexual comienza en la familia y si en la escuela hay un sistema de educación sexual, debe incluir el tema de la abstinencia como la conducta preferida de los jóvenes.

Próximamente se realizará en México el Tercer Congreso Mundial de la Familia. Ese país se ha convertido en un líder muy fuerte en la promoción de valores como la abstinencia, la fidelidad, el mantener el matrimonio firme.

—¿En lo poco que estuvo en Nicaragua, qué impresión se lleva?

—Ciertamente no soy experta en su país pero hablé con muchas personas que reconocieron que tenemos iguales problemas como divorcios, hijos sin apoyo de padres y muchas situaciones económicas que deben resolverse para crear trabajos, oportunidades económicas para que las familias sean estables y exitosas.

No sé en qué medida los problemas de Nicaragua están relacionados con la ruptura del matrimonio y con la imposibilidad de encontrar trabajo, pero sí es un problema en México porque muchos se van a Estados Unidos para trabajar y enviar dinero a sus familiares y no es una buena solución porque la estructura familiar se rompe. Creo que compartimos muchos de los valores y problemas.

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