—Adolfo Bonilla—
Los motociclistas parecen
ser los olvidados de los asuntos viales, porque como andan en un vehículo de dos ruedas tal vez se cree que no son tan importantes como el resto de los conductores que recorren las calles. Y a la vez los motociclistas posiblemente piensan que por esa misma razón pueden ejecutar cualquier maniobra. Pero esta actitud es peligrosa en momentos críticos del tráfico.
Los que manejan deben comprender que los motociclistas son parte legítima del tráfico, que tienen derecho a su lugar en el carril; es más, necesitan utilizar todo el carril para su propia seguridad, ya que en muchas ocasiones el otro vehículo viola el derecho de vía del motociclista. De ahí que uno de los factores claves es comprender cómo todos los que manejan vehículo deben aprender a correr en las calles, para lo cual se necesita educación, entrenamiento y vigilancia.
Por ejemplo, debe existir capacitación para el manejo de motos. En Estados Unidos hay un curso básico para motociclistas y otro para personas que ya hayan aprobado el básico. No sé si en Nicaragua le otorgan ese grado de importancia a este asunto. Comenzando con que los motociclistas necesitan saber lo que hacen y a qué se exponen.
Una de las causas de accidentes de motos es que los otros conductores no ven las motocicletas, según The Hurt Report (de Harry Hurt), uno de los estudios de este tipo más minuciosamente documentado de Estados Unidos. Por su tamaño y por su capacidad de movilización veloz de un lado para otro, a las motos muchas veces no les registran los espejos de los demás vehículos; además, por ser más pequeñas que los carros parecen estar más lejos de lo que en realidad están y que corren más rápido de lo que en realidad van corriendo. Por eso a veces parece que “de repente” aparecen de la nada.
Por otra parte, los conductores de motocicletas no deben dar por sentado que todos los demás choferes los ven, sino que deben hacer todo lo posible para dejarse ver en la escena del tráfico. Su presencia debe ser conspicua: que el frente de la moto sea grande, que cuanto más brillante sea su color es más probable que evite accidentes, que los cascos y la camisa o chaqueta sean de colores brillantes o de material reflectivo. Inclusive, se podría mantener la luz encendida durante el día.
Cualquiera diría que esa medida sería ridícula o innecesaria, pero en Suecia desde hace unos treinta años todos los vehículos corren con las luces encendidas durante todo el día, ya que según sus estadísticas eso contribuye a disminuir accidentes. Desde hace muchos años, al encender el motor de cualquier vehículo automáticamente se encienden las luces delanteras (sea de día o de noche). Nicaragua tiene que seguir los buenos ejemplos en esta materia… y quizás en todo.
Con respecto a lo de la capacitación, se debe enseñar la importancia de los elementos de protección, tales como los cascos, protección para los ojos, chaquetas, pantalones largos, botas arriba del tobillo y guantes —la ignorancia o la temeridad hace que haya quienes manejan moto en chinelas—. También se debe conocer sobre el posicionamiento apropiado del carril, lo cual significa colocar la moto donde los otros conductores la puedan ver y el motociclista pueda mirar los peligros potenciales. Asimismo se debe aprender la forma de adelantar y cambiar de carril, correr donde hay arena o pavimento húmedo, etc.
Hace bastantes años en el barrio Altagracia, de Managua, un joven de unos veinte años de edad, que tenía el futuro más prometedor entre sus hermanos, dio vuelta en moto en una esquina arenosa y por la velocidad que llevaba resbaló, ocasionando un accidente que le provocó la muerte. Una pérdida irreparable para sí mismo, su familia y la sociedad.
Los motociclistas tienen los mismos privilegios que los choferes de otro tipo de vehículo, pero también tienen el deber de compartir igual responsabilidad de saber conducirse en las vías, y especialmente no deben olvidarse que uno de los principales problemas es que tienen poca o ninguna protección a la hora de un encontronazo: la carrocería protectora es el mismo motociclista. ¡Mucho cuidado!
El autor es periodista