- Propuesta de reducción unilateral de misiles contempla destrucción hasta de un 30 por ciento del total
- Si se aprueba un plazo de año y
medio para el plan, en promedio
se destruiría un misil diario
Ary Neil Pantoja [email protected]
A finales de febrero o inicios de marzo, el general Javier Carrión presentará al presidente Enrique Bolaños, la propuesta del Ejército de Nicaragua para la reducción hasta de un tercio del total existente de cohetes tierra-aire conocidos como SAM-7.
Aunque Carrión no dio un número exacto de cuántos misiles SAM-7 estarían dispuestos a destruir, aseguró que estaría entre el 25 y el 30 por ciento del total existente y el proceso de destrucción abarcaría un período de un año o año y medio.
Según cifras ofrecidas por el Ejército, la existencia de SAM-7 en bodegas militares es de unos 2,174 cohetes, es decir que si el plan es aprobado sobre la base de un 30 por ciento, se destruirían 652 misiles y si el plazo se estableciera en año y medio, cada mes tendrían que destruirse 36 de esas armas.
Carrión negó que la propuesta que presentará el Ejército al presidente Bolaños, tenga algo que ver con las sugerencias en ese mismo sentido, de la embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, Barbara Moore.
“No tiene que ver nada la propuesta de la embajadora (Moore) con lo que nosotros estamos planteando; lo que hemos visto es que la planificación a nivel centroamericano para el balance razonable de fuerzas y que se suponía que a diciembre del 2004 esté listo, lo vemos un proceso arduo a conseguir y queremos comenzar, como gesto de buena voluntad, un proceso de reducción”, dijo Carrión.
CONSULTA SÓLO SOBRE EL LIBRO BLANCO
A juicio de Carrión sobre la propuesta de reducción del arsenal militar no cabe la consulta con la sociedad civil “porque es un compromiso centroamericano”, pero en el caso del llamado Libro Blanco, sí.
“Cuando tengamos un borrador que estamos culminando junto con el Ministerio de Defensa, ese Libro Blanco será el que lleve un consenso, porque aunque no es una ley, colateralmente se va combinando con leyes nuevas o reformas de leyes existentes”, dijo.
Aseguró que el Libro Blanco “no es más que la declaración de un país, consensuadamente hablando, de qué considera (son) sus retos y amenazas; qué considera su proyección de los próximos cinco o diez años en sus intereses nacionales y cómo va a determinar el espíritu de la defensa nacional”.
Carrión aclaró que el Libro Blanco no es un tema del Ejército de Nicaragua, sino de los Poderes del Estado, de la población y de la opinión pública.