- Fueron sentenciados a cadena
perpetua por supuesto abuso infantil, algo que la comunidad nicaragüense en Miami considera un castigo desmedido - Los niños, uno de ellos ciudadano norteamericano, esperan poder reencontrarse con sus padres
Elízabeth Romero [email protected]
Con muchas esperanzas. Así están Carlos Adalberto Macanche y Elba Campos, padres de Josefa Dávila, quien junto a su marido Ricardo, hace un año fueron condenados a cadena perpetua por un juez de la Florida, por supuesto abuso infantil en contra de sus dos hijos.
Personas que conocieron a la pareja y quienes han enviado mensajes a través del correo electrónico, coinciden en destacar las buenas cualidades de los dos nicaragüenses.
A raíz de los hechos ocurridos hace unos cuatro años, Macanche y Campos, abuelos maternos recibieron la tutela de los menores con quienes regresaron al país.
Los abuelos dijeron, que tras el ofrecimiento de revisar el caso, por parte del gobernador del Estado de la Florida, Jeb Bush, durante su reciente visita a Nicaragua, nuevamente ellos y sobre todo los menores, que ya comprenden lo sucedido, están ansiosos de reencontrarse con sus progenitores.
Macanche y Campos, de origen humilde, habitan en el barrio Campo Bruce, en esta capital, quienes dijeron que no conocen los mecanismos que deben utilizar para poder hacer llegar la información hasta el gobernador, a quien suplican gestione el perdón para sus familiares.
LOS HECHOS
De acuerdo a informaciones suministradas a LA PRENSA, Ricardo y Josefa Dávila, vivían en la ciudad Sweetwater, condado de Miami-Dade, y a raíz de la aprobación de la Ley Nacara, decidieron reunirse con sus dos hijos menores que vivían en Managua, para que pudieran tener derecho a adquirir la residencia americana.
No obstante, en ese país, los dos menores tuvieron un comportamiento inadecuado, que no estaba de acuerdo a las costumbres de sus padres, por lo que éstos los castigaron de una manera inusual, que los llevó hasta la cárcel.
Sin embargo, Macanche y Campos consideran que la pena no está en proporción de la falta cometida, por lo que piden a las autoridades estadounidenses, revisen el caso. Ellos depositaron su confianza en El Creador, de que lograrán que las autoridades otorguen el perdón para sus hijos, y así reunir de nuevo a la familia.
NIÑOS VIVEN DRAMA
La pareja tiene la tutela de los niños, uno de ellos, el menor, ciudadano americano, quien nunca ha recibido ningún apoyo del Gobierno estadounidense, pese a la situación económica en que viven sus abuelos.
Todavía está en la memoria del menor de los hijos, cuando su padre fue sacado por la Policía de aquel país y durante el arresto hasta “le sacó sangre por la boca”, dijo Campos, quien recordó que “nosotros ya estamos viejos y estos niños necesitan a sus padres”.
SOLICITUD A EMBAJADORA
A través de LA PRENSA solicitaron a la Embajadora de Estados Unidos, Barbara Moore, que los reciba para poder exponer personalmente el caso de sus hijos.