- Mal armados, policías haitianos
desertan de sus puestos en algunos lugares ante llegada de insurrectos - Otros se quitan sus uniformes,
llenos de miedo
AP
CAP HAITIEN, HAITÍ.- Policías haitianos atrincherados en la Comisaría de la segunda ciudad del país, reconocieron el miércoles que no podrían repeler un ataque insurgente contra el último bastión del Gobierno en el norte de Haití.
En las calles de Cap Haitien, los partidarios del presidente Jean Bertrand Aristide prometieron luchar. “Tenemos machetes y armas y resistiremos”, dijo el carpintero Pierre Frandley.
El reconocimiento ocurrió después que el primer ministro haitiano advirtió que es inminente un golpe de Estado, entre temores de que la rebelión que ha causado unos 60 muertos se está propagando.
El primer ministro Yvon Neptune pidió ayuda internacional, pero Estados Unidos se mostró renuente a enviar soldados o policías para sofocar una rebelión iniciada hace dos semanas contra el presidente Aristide.
DESERCIONES
Las radioemisoras indicaron el miércoles que los policías desertaron sus puestos en cuatro aldeas —último indicio de que la reducida y desmoralizada fuerza pública no puede enfrentarse a los insurgentes, a los que esta semana se les unieron ex soldados del desbandado ejército de Haití.
La Policía y los partidarios armados de Aristide levantaron barricadas y patrullaban ayer las calles de Cap Haitien, en la costa norte de Haití. Los vuelos a esa ciudad, cuyas comunicaciones por tierra se encuentran ya cortadas, fueron cancelados.
“Estamos presenciando la maquinaria del golpe de Estado en marcha’’, indicó Neptune, quien pidió a la comunidad internacional “que muestre realmente que quiere la paz y la estabilidad’’.
El martes cundió el pánico cuando una embarcación se acercó al puerto de la ciudad y se propagó el rumor de que los insurgentes estaban a punto de atacar. Los testigos dijeron que algunos agentes estaban tan asustados que se quitaron los uniformes.
“La Policía quizá se asustó, pero la gente se juntó y organizó. Bloqueamos las calles’’, dijo Frandley, un carpintero local, a la AP.
Los organismos de ayuda pidieron con urgencia un plan coordinado internacionalmente, por considerar que Haití “se encuentra al borde de una guerra civil generalizada’’.
AYUDA HUMANITARIA
En Gonaives, los insurgentes dispararon al aire para evitar que una turba hambrienta asaltara varios camiones cargados con alimentos —lentejas y mijo— que trajo el organismo internacional de ayuda CARE. Las escenas tomadas por Associated Press Television News mostraron cómo una mujer fue pisoteada en la confusión. Fue atendida en un hospital.
Fue la primera partida de alimentos que llegó a Gonaives, la cuarta ciudad de Haití, desde que fue capturada por los insurgentes que se alzaron en armas el 5 de febrero.
ARISTIDE RECHAZA ELECCIONES ANTICIPADAS
El presidente haitiano Jean Bertrand Aristide rechazó las sugerencias de Washington para que convoque a elecciones anticipadas como una forma de disminuir la creciente crisis política del país, afirmó el miércoles un alto funcionario estadounidense.
Aunque rechazando cualquier esfuerzo de la oposición haitiana para retirar a Aristide por la fuerza, funcionarios del Gobierno de EE.UU. analizan ideas en privado para una posible sucesión constitucional antes de que concluya el período de Aristide en febrero del 2006.
Las autoridades estadounidenses temen que la actual crisis pudiera empeorar si Aristide es forzado a huir. Una opción que se debate internamente es una transferencia de poder, con el consentimiento de Aristide, a una Junta de Gobierno temporal formada por haitianos que gobernarían el país hasta que se eligiera a un nuevo Presidente.
CONSULTAS FRANCESAS
Francia está consultando con los gobiernos de otros países sobre la posibilidad de enviar una fuerza de intervención en Haití, donde estalló hace 12 días una insurrección que ha dejado unos 60 muertos. El ministro de Relaciones Exteriores, Dominique de Villepin, habló con el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell. Este dijo el martes que Estados Unidos «no tiene ningún entusiasmo’’ para enviar fuerzas militares.