En Letra Pequeña

Fabián [email protected]

HIPÓTESIS

Hasta ahora lo único claro sobre la muerte de Guadamuz es que no fue una acción individual. ¡No podían juntarse tantas coincidencias! Alguien lo mandó a matar. La pregunta que está obligada a aclarar la Policía es si éste fue un ajuste de cuentas o el asesinato de una persona por las opiniones que expresaba a través de un medio de comunicación. Es que, antes de aventurar cualquier hipótesis, hay que recordar que Carlos Guadamuz, además de periodista, era un político, y “ex miembro” de un grupo de poder que se maneja, al igual que las mafias, con secretos y código implacable para los que desertan.

MENSAJE

Obviamente la forma en que lo mataron tiene su mensaje. Al hacerlo frente a un canal de televisión, el asesino quería máxima publicidad y que no cupiera duda de que se le mataba por lo que decía en su programa. De esta forma, aunque al final resulte que el móvil del crimen fue otro, inevitablemente se está mandando un mensaje nefasto: “Si no te gusta lo que dice un periodista podés matarlo”.

AMENAZAS

Por eso no me extrañó que el jueves pasado llegara a mi correo un mensaje en el que alguien me amenazaba de muerte a mí o a miembros de mi familia, por lo que dije en la columna ese día. Quiero creer que la amenaza proviene de un tipo que por estar en desacuerdo con lo que opiné, fanfarronea con matar escondido en el anonimato. El peligro es que si a estos cobardes no se les da un escarmiento, entre la amenaza y el asesinato, sólo hay un loco de ésos que abunda de diferencia.

JUICIO

¿Y qué pasaría si William Hurtado, el asesino de Guadamuz, resulta inocente? Aunque suene así, no es descabellado. No sería ésta la primera vez que un juez se tapa los ojos y dicta un sobreseimiento definitivo porque asegura no ver pruebas por ningún lado, aunque la sangre le esté salpicando la cara.

CAMIONETONA

Por eso este país no se compone. El director de Telcor, don Eduardo Urcuyo, dice que necesita una camioneta de 50 mil dólares para ejercer sus funciones. ¿A dónde tiene que ir? De su casa a la oficina y de la oficina a la Presidencia. No podría hacer ese recorrido en un vehículo de 20 mil dólares, que ya es bastante. Bueno, que si le gustan los carros grandes, los lujosos o necesita un 4×4 para salir con su familia, pues que se lo compre con su dinero, que buen salario le pagamos.

LEY DE LA SELVA

Si los arnoldistas logran que se apruebe la amnistía ésa que promueven, mejor de un solo abramos las puertas de las cárceles y que todos los delincuentes se vayan a sus casas y ¡sálvese quien pueda!

HAITÍ

Con una ley como ésa, sólo confirmamos que merecemos estar ahí, con Haití, en la cola de los más atrasados. El mismo brillo desquiciado que vi en los ojos del haitiano que mostraba los miembros descuartizados de un policía, lo vi en los ojos del diputado liberal Donald Lacayo cuando enseñó el proyecto de decreto que nos manda de romplón a la prehistoria política. Casi, como Haití, pues.

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