Gino Cardoso Castañeda
Ante los malintencionados comentarios del periodista de LA PRENSA, señor José Adán Silva, en uno de sus artículos del 12 de febrero donde escribe “…A diferencia de otras misas de funcionarios públicos y sus familias, como en el caso de los parientes del ex presidente Arnoldo Alemán, en la de Guadamuz (la misa) no estuvo presente el cardenal Miguel Obando y Bravo, ni hubo coros que entonaran cánticos al alma del periodista…”, decidí escribirle esta carta abierta para expresar mi repudio.
Es obvio que él se está aprovechando de una situación muy dolorosa, no sólo de una familia, sino de un pueblo entero, para enlodar la imagen de nuestro pastor.
Me es difícil pensar que siendo periodista, no se haya tomado la molestia de averiguar el porqué de la ausencia del señor Cardenal. Era muy sencillo, todo lo que él tenía que hacer antes de escribir su artículo era hacer lo mismo que yo hice, llamar a la Curia Arzobispal de Managua donde se me informó que Su Eminencia salió de viaje horas antes de que asesinaran al señor Guadamuz en un vuelo de Taca con escala en Miami hacia Puebla, México, donde asiste a una reunión extraordinaria de obispos de América Latina y el Caribe en la celebración de los XXV años de la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano
Si él fuera más profesional, entendería que tiene la obligación de informar no de aprovecharse de situaciones tan dolorosas como fue el asesinato del señor Guadamuz para tratar de ensuciar la imagen de nuestro Pastor.