Familiares del asesinado periodista Carlos Guadamuz lloran ayer durante la misa que se ofreció en memoria del finado ex empresario radial, ayer en la Catedral de Managua, momentos antes de que su féretro fuera cargado al Cementerio General de Managua, donde fue sepultado.

Humilde concurrencia en entierro de Guadamuz

No hubo Cardenal que oficiara misa, coro que entonara cánticos, pero sí muchos pobres agradecidos en el último adiós a los restos del periodista Carlos Guadamuz José Adán Silva [email protected] Desde la una de la tarde de ayer, junto al féretro donde descansaban los restos mortales del periodista Carlos Guadamuz, hubo discursos que exaltaron las […]

  • No hubo Cardenal que oficiara misa, coro que entonara cánticos, pero sí muchos pobres agradecidos en el último adiós a los restos del periodista Carlos Guadamuz

José Adán Silva [email protected]

Desde la una de la tarde de ayer, junto al féretro donde descansaban los restos mortales del periodista Carlos Guadamuz, hubo discursos que exaltaron las cualidades del finado, gente que hizo guardia en memoria al viejo ex militante sandinista y coronas de flores.

Llegaron personalidades de la vida política, muchos periodistas de diversos medios, amigos de la víctima y sus familiares, y uno que otro curioso. Quince minutos antes de las tres de la tarde, el féretro fue trasladado a la Catedral Metropolitana, donde se ofició una misa en su memoria.

Al lugar llegaron, como figuras representativas del gobierno, el vicepresidente de la República José Rizo Castellón; el ministro de Salud, José Antonio Alvarado y el secretario de Comunicación Social de la Presidencia, Joel Gutiérrez, entre otros funcionarios menores.

OBANDO NO ESTUVO EN MISA

Ante ellos, y una escasa concurrencia en la Catedral, el Obispo Auxiliar de Managua, Jorge Solórzano, comenzó el acto litúrgico. A diferencia de otras misas de funcionarios públicos y sus familias, como en el caso de los parientes del ex presidente Arnoldo Alemán, en la de Guadamuz no estuvo presente el cardenal Miguel Obando y Bravo, ni hubo coros que entonaran cánticos al alma del periodista.

No obstante, la discreción de la misa, Monseñor Solórzano leyó dos comunicados, de la Conferencia Episcopal y de la Curia Arzobispal, donde condenó el crimen, demandó una investigación exhaustiva de los hechos y llamó a la reflexión sobre el uso de la violencia para combatir las ideas.

Una vez que terminó la misa, y la mayoría de los últimos pocos presentes de saco y corbata se alejaron en sus grandes vehículos, el féretro de Guadamuz quedó en manos de gente muy humilde que algún favor recibió del periodista, cuando éste era el dueño de Radio Ya.

GRITOS DE JUSTICIA

“A mi madre le dio medicinas y una silla de ruedas, eso no se olvida”, comentó Teresa Martínez, una de las mujeres presentes en el entierro. Al salir de la catedral el ataúd, algunos simpatizantes del ex empresario radial le gritaron vivas, le lanzaron flores y le cantaron Amor Eterno, una canción triste de la española Rocío Dúrcal.

Posteriormente, a como pudieron, la mayoría de humildes vendedores de agua helada, lustradores, mercaderas de delantal, viejitos mal vestidos y hasta algunos “combatientes históricos”, se sumaron a la marcha fúnebre que se dirigió al Cementerio General, en Monseñor Lezcano, donde el cuerpo fue bajado a la tierra en medio de condenas de repudio, ofensas contra algunos dirigentes del Frente Sandinista, llanto de la familia y amigos, y un grito desordenado que pedía justicia para el director de “Dardos al Centro”.

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