- A los 31 años, la economista Nina Conrado se dedica sin horario a estar pendiente de las principales cifras y proyecciones macroeconómicas del país. Es una de los funcionarios con mucha responsabilidad en las decisiones de política monetaria, pero como muchos permanece en el anonimato. Ahora cuenta algunos detalles interesantes que ella ha observado durante los diez años dentro del Banco Central de Nicaragua
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Muy agradable y simpática persona, son los adjetivos que le caben a Nina Conrado, nacida en León, de familia caraceña pero le tocó hacerse capitalina desde los cinco años de edad. Todo esto por circunstancias fortuitas.
Recién acaba de cumplir 31 años. Dos coloridos arreglos florales que invadieron con sus aromas la ordenada oficina donde labora delataron la celebración.
Es una especie de inspectora de las estadísticas macroeconómicas oficiales, pero poca gente lo sabe. Ella está pendiente de los altibajos de la reservas internacionales, de las operaciones de mercado abierto y muchas cosas más que asegura le apasionan, no por gusto cuenta con un Master en Macroeconomía Aplicada.
Lleva una década en el Banco Central de Nicaragua (BCN) y ahora está a cargo de tres departamentos que son considerados el corazón de la entidad.
Es la menor de tres hermanos, los mayores son varones. Creció bajo el abrigo de su madre, abogada de profesión, pues su padre, un ingeniero agrónomo, falleció cuando ella tenía diez años.
Casada desde hace dos años con un italiano, hoy en día considera que es una experta en la elaboración de pastas.
—¿Qué la motivó trabajar en el Banco Central?
—Cuando regresé graduada en 1994 de Texas asistí a una charla de un tema que estaba de moda: el Esaf (programa de ajuste estructural administrado por el FMI) y en esa charla tuve la oportunidad de conocer al doctor (José Evenor) Taboada (ex presidente del Banco Central) y le dije que me encantaría aplicar al programa de becas del Banco y que andaba buscando trabajo y él me abrió las puertas en ese entonces, desde 1994 a la fecha estoy por acá, este año cumplo la década.
—Estaba bien joven, 21 años, para una economista recién graduada, cuando estaba en su apogeo la transición de la economía planificada a la economía de mercado, ¿qué ideas traía usted en la cabeza?
—Mi carrera era Economía Empresarial y la verdad es que estaba indecisa, en ese momento lo que quería era seguir mi carrera profesional como administradora que como economista. Creo que empecé a tenerle más cariño a la economía en la maestría, pero en ese momento lo que quería era aprender, la verdad es que no entendía mucho lo que eran los ajustes estructurales. Cuando empecé en el Banco Central lo hice en el Departamento de Desarrollo donde está la gerencia de Estudios Económicos, más bien veía estadísticas de educación, me tocaba evaluar lo que era todo el proceso de compactación, la disminución de la cantidad de empleados, pero en ese momento creo que no sabía realmente lo que era hacer un ajuste…
—¿Cómo se concursa a una beca de master?
—Era en aquel momento un programa del BID y se concursa en tres vías, el departamento de capacitación, luego con el mismo BID y también la universidad escogida, en mi caso la Católica de Chile, entre los tres me seleccionaron y en 1995 me fui, estuve dos años estudiando Macroeconomía Aplicada, pero inicialmente la oferta era para un post grado de año y medio, y les dije que no…
—¿Iba a desperdiciar senda oportunidad?
—Es que yo quería estudiar el master, cuando me ofrecieron el postgrado y dije que no, al llegar a mi casa mi mamá me dijo que uno no debe desperdiciar las oportunidades, me dijo que un post grado no me trunca el camino a la maestría, por el contrario, es más bien una puerta y decidí hacerlo, estando en Chile apliqué para hacer la maestría y me quedé seis meses más…
—¿Qué le corresponde hacer a un subgerente de Programación Económica en el Banco Central?
—Acá tengo a cargo tres departamentos, el departamento de Programación Monetaria que es como el corazón del Banco, el otro es el departamento de Programación Fiscal y el otro es el departamento de Programación Externa. Acá mis labores son básicamente dos, ver la parte estadística, qué es lo que pasa con los indicadores fiscales, monetarios y externos, sobre todo la Balanza de Pagos del país, pero más que analizar estadísticas, ésta es un área de programación y hacemos proyecciones…
—¿Qué tan certeras son esas proyecciones?
—Nos corresponde proyectar (hacia el futuro) todas las variables de la economía, vemos hacia donde va el país, con las autoridades analizamos hacia dónde queremos que vayan ciertos indicadores y si las proyecciones nos resultan diferentes a lo que nosotros quisiéramos que fueran entonces se hacen diferentes estimados de políticas para llevar al país hacia donde vamos..
—Guían el destino…
—Por ejemplo en el área monetaria se ven las metas de reservas internacionales que siempre están como de moda, acá se hacen estimaciones de cuál sería su proyección y si son consistentes con los objetivos de política y si no lo son empezamos a estudiar una serie de políticas monetarias o fiscales.
—Usted entonces es una especie de inspectora…
—(Sonrisa)… ehhhh, ummmm, mucho de mi trabajo sí es de inspección, primero es como armar todo el programa económico, inicialmente el Banco Central es el gobernador oficial ante el Fondo Monetario, entonces aquí es que se consolidan todas las políticas, el trabajo acá es analizar las políticas, estimar sus resultados y una vez que se definen las metas, entonces sí definitivamente mi trabajo es de inspectora.
—Prácticamente ha trabajado en dos gobiernos y han pasado muchas cosas en materia de política monetaria… ¿cree usted que ya se ha logrado la anhelada estabilidad partiendo del punto de culminación de la HIPC, el Cafta? Usted está de lleno en esto y no es una política…
—Definitivamente no soy política, y ya he estado en tres gobiernos, el primero se puede decir que fue como mantequilla porque estaba aprendiendo, aunque todavía lo hago pero ahora estoy más involucrada desde los últimos dos.
Creo que se han hecho cambios importantes, tanto el Gobierno anterior como éste han tenido retos bien importantes, los retos del Gobierno anterior fueron el Mitch y las crisis bancarias y en este Gobierno se ha tocado pagar la cuenta de la crisis bancaria.
—¿Pero dónde estamos ahorita?
—Estamos parecido donde estábamos en 1999, fue cuando llegamos al punto de elegibilidad de la iniciativa HIPC, estábamos muy optimistas sobre lo que le deparaba a Nicaragua para el futuro, pero después desgraciadamente vino la crisis bancaria. Ahorita siento yo que estamos con ese mismo ánimo de esperanza, sobre todo porque alcanzamos el punto de culminación de la HIPC y esto es más permanente que lo logrado hace cinco años, sin embargo los retos siguen siendo los mismos: estabilidad fiscal, llevar políticas transparentes y sobre todo una de las cosas más importantes, focalizar bien el gasto porque somos un país pobre, creo que estamos en un punto donde podemos aprovechar las oportunidades que se nos abren.
—¿Qué opina del manejo político de la economía del país? Hay muchos técnicos como usted en el anonimato que son quienes hacen el trabajo, pero son otros los que se llevan los aplausos…
—Sería ilógico pensar que un economista se pueda desligar de la parte política, a la hora de evaluar y tomar decisiones tenemos que tomar en consideración lo que van a pensar los políticos, desafortunadamente muchas veces no se hacen las cosas que los técnicos quisieran, pero olvidarnos del proceso de decisiones creo que sería irresponsable.
Además yo creo que hay personas que coordinan y los coordinadores son los responsables últimos de todas las cosas… así que yo realmente no siento que sea desmérito que nuestros jefes se lleven el crédito pues han hecho excelente trabajo.
—Cuando yo la conocí usted estaba muy de cerca del ex Ministro de Hacienda, Esteban Duque Estrada, ¿qué hacía ahí?
—Estaba prestada, yo estaba a cargo del departamento de Gestión Monetaria, pero cuando recién terminé mi maestría mi primer trabajo era en programación fiscal, ahí teníamos que darle seguimiento a todas las políticas del Gobierno Central.
Yo conocía bastante lo que era la Ley de Justicia Tributaria y Comercial y todo lo que se había conversado con el FMI, entonces el presidente del Banco me pidió que me fuera a Hacienda a ayudarle al ministerio para darle seguimiento al programa con el Fondo, estuve dos años.
Ya el programa se había desviado bastante de sus objetivos, fue por la crisis bancaria y porque después de la llegada de muchos recursos por el huracán Mitch los años siguientes el Gobierno siguió con el mismo nivel de gastos como que si se tuvieran los mismos recursos. Además ya afloraban las presiones de los ciclos electorales.
—En ese tiempo estuvo muy de cerca de una persona que ahora es prófugo de la justicia (Duque Estrada) por acusaciones de corrupción, ¿en algún momento percibió irregularidades?
—Realmente no, pues mi trabajo era darle seguimiento al programa con el Fondo.
—En algún momento en esa crisis se estuvo cerca el colapso económico, pregunto porque generalmente los medios tenemos vedada mucha información…
—Yo creo que los medios sí han tenido acceso a información, el Banco Central refleja los movimientos, claro, quizás cierta información les llega a los medios con rezago. Pero colapsar… creo que fueron momentos difíciles, la crisis bancaria ha sido muy costosa pero pudo ser peor, pues se tomaron decisiones oportunas.
HOJA DE VIDA
Estudió su primaria en el Colegio Pureza de María.
Los estudios secundarios los realizó en el Colegio Americano.
Tras bachillerarse estudió en Texas la carrera de Economía Empresarial.
Obtuvo el master de Macroeconomía Aplicada en la Universidad Católica de Chile.
Su nombre es en honor a una tía paterna que se llamaba María Benigna.
LOS SOFOQUES DE LA HIPC
Hace dos semanas, cuando se oficializó el punto de culminación de la iniciativa para países pobres altamente endeudados (HIPC en inglés), Nina Conrado lanzó un tremendo suspiro y salió corriendo donde su esposo para decirle: “Bueno, ya salió la HIPC, ahora sí podemos dedicarnos a tener hijos”.
Aclara que no se había planeado así pero las circunstancias habían detenido su interés maternal, “definitivamente es algo que me hace falta como mujer”, asegura enfáticamente.
Desde su cargo de Subgerente de Programación Económica del Banco Central de Nicaragua, revela que este proceso de condonación de la deuda externa fue muy agitado y cansado. “Estos últimos dos años han sido de trabajo muy fuerte, todos los equipos técnicos hemos sacrificado fines de semana, días feriados, salíamos de madrugada…”
Su puesto tiene un salario de unos tres mil dólares, lo que ella considera es una buena remuneración, “pero también hay que recordar el tipo de responsabilidad del cargo, éste es un Banco Central y ésta es una de las partes más importantes”.