Reuters
BOCA RATON.- Los operadores cambiarios ahora lo pensarán dos veces antes de seguir impulsando al dólar a la baja, después de que el G7 advirtió el sábado sobre el daño que provocan los fuertes movimientos cambiarios sobre la economía mundial.
Pero también podría comenzar una prolongada batalla entre los gobiernos y los mercados financieros a medida que los operadores evalúan qué define una “volatilidad excesiva” y unos “mercados desordenados”.
También evaluarán si el Grupo de los Siete países más desarrollados implícitamente ha acordado actuar en conjunto para abordar esas cuestiones si ocurren.
Varios analistas de mercado dijeron que la declaración del sábado del G7 podría haber aumentado la probabilidad de que los bancos centrales intervengan para evitar nuevas caídas del dólar, en especial contra el euro.
Pero también dijeron que por sí sola no cambiaría la tendencia de largo plazo de debilitamiento del dólar.
“Cuando todos empiecen a reconstruir este mensaje (del G7), podríamos encontrar que los europeos y los estadounidenses están de acuerdo en la frase, pero no en su interpretación’’, dijo Steven Englander, jefe de estrategia cambiaria de Norteamérica de Barclays Capital, en Nueva York.
Los ministros de Finanzas y los banqueros centrales del G7 terminaron una serie de encuentros de dos días en Boca Ratón, con un tradicional comunicado de cierre, que buscó calmar a los mercados cambiarios y ofrecer un bálsamo a los europeos, preocupados porque la subida del euro perjudica su crecimiento.
“El exceso de volatilidad y los movimientos desordenados en los tipos de cambio son indeseables para el crecimiento económico”, dijo el comunicado del G7. “Seguimos supervisando de cerca los mercados cambiarios y cooperando como es apropiado”, agregó.
La declaración, preparada por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, Italia y Japón, fue un esfuerzo calculado para contrarrestar el impacto del anuncio, que se hizo en Dubai en septiembre del año pasado.
En esa ocasión, habían dicho que querían “más flexibilidad” en las monedas, lo que desató una caída del dólar que hizo bajar su valor en 10 por ciento frente al euro.
En los últimos dos años el dólar ha perdido un 30 por ciento contra el euro y alrededor de 20 por ciento frente al yen.
El sábado, el G7 reiteró su pedido de flexibilidad, pero lo expresó de distinta forma, para enfocarse en “los mayores países o áreas económicas que no tienen esa flexibilidad’’.
Esto fue una aparente referencia a los países que atan sus monedas a otras, como China, que vincula la moneda –el yuan– al dólar. También fue una referencia a las naciones que suelen intervenir para afectar a los tipos de cambio.
No hubo ninguna mención específica de Japón, que ha estado luchando a diario para controlar el yen por medio de enormes compras de dólares por parte del Banco Central. Evitar la mención fue considerado como un alivio para los japoneses, que también estarían satisfechos con el pedido de estabilidad.
POCOS DETALLES
Conscientes de las largas horas de negociaciones y debates que fueron necesarias para acordar un lenguaje común entre los siete miembros, los funcionarios del G7 fueron reacios a desviarse del comunicado del grupo o a calificarlo de alguna manera.