- La disputa por una tumba obligó que los restos del pequeño Reinaldo
Moisés Laguna Buitrago, enterrado hace cuatro años, fueran sacados para verificar que no fueron botados - El problema se originó cuando los encargados del cementerio
vendieron a otra persona el lote donde fue sepultado el niño
Carlos Martínez Morán Carlos.martinez@laprensa.
En medio de la expectación de sus familiares fueron exhumados los restos, que supuestamente corresponden a los del niño Reinaldo Moisés Laguna Buitrago, quien según su mamá Morela Buitrago, fue enterrado en el Cementerio General de Managua el 3 de abril de 1999.
La exhumación se efectuó para realizarle un análisis que permita constatar si realmente los huesos encontrados corresponden a los del menor.
Esta duda permanece en el corazón de la señora Morela Buitrago y de su familia, desde el mes de noviembre del año pasado, cuando se enteraron que en el mismo sitio donde descansaban los restos mortales de su hijo habían sepultado a otra persona con la autorización de la administración de ese camposanto.
Desde aquel momento se inició una disputa por la sepultura que concluyó con un acuerdo entre las partes involucradas y que consistió en que la osamenta del niño sería retirada de ese lugar y enterrada en un lote contiguo, pero hasta después que se le realizara el análisis de ADN.
Después de una hora de excavación, los sepultureros del Cementerio General de Managua lograron llegar hasta el hueco donde supuestamente amontonaron los huesos del niño, el día que enterraron a doña Felipa del Carmen González Castillo, en agosto del año pasado.
Los huesos fueron recogidos en presencia de familiares de ambos difuntos por un equipo de forenses y trasladados al Instituto de Medicina Legal.
Morela Buitrago, madre del niño, posteriormente informó que dudaba de que los restos mortales encontrados fuesen los de su hijo.
“Mi hijo tenía seis años cuando murió y los huesos que ahí encontraron parecen que son de una persona mucho mayor. Ahí se encontraron cabellos largos que no son de mi hijo, porque cuando lo enterramos iba con el pelo corto pues lo habíamos rasurado unos días antes. También la ropa encontrada no coincide con la que él llevaba y la mandíbula que los forenses recogieron parece que es de una persona adulta”, dijo entre sollozos.
Morela Buitrago desde hace tiempo sospecha que los huesos de su hijo los lanzaron en algún lugar desconocido, cuando enterraron a la otra persona en la sepultura que él ocupaba.
DOLOR FAMILIAR
El doctor Oscar Bravo, forense del Instituto de Medicina Legal, informó que la osamenta encontrada será sometida a un análisis de ADN comparativo, ya sea con la madre o el padre del fallecido.
Explicó que en el Instituto de Medicina Legal únicamente se recogerán las muestras necesarias, como piezas dentales, huesos largos, entre otros, que puedan ser utilizadas en este análisis.
Familiares de Felipa del Carmen González Castillo, la otra persona enterrada en esa misma sepultura, informaron estar muy adoloridos por lo que estaba ocurriendo con la tumba de su deudo.
“Queremos que se termine toda esta pesadilla lo más pronto posible y que la dejen descansar en paz”, dijo una joven que afirmó ser hija de la fallecida y que rehusó dar su nombre.
Señaló que esa situación ha sido para su familia un golpe muy fuerte que se pudo haber evitado si los encargados de la lotificación del Cementerio General de Managua, en este caso la administración, hubiesen tenido un poco de cuidado en la asignación del terreno, ahora convertido en la manzana de la discordia.
SERÁN ANALIZADOS
Los restos mortales exhumados ayer en el Cementerio General de Managua permanecerán en el Instituto de Medicina Legal hasta que se confirme que realmente corresponden a los del niño Reinaldo Moisés Laguna Buitrago. Éstos serán sometido a un análisis de ADN en España.