La insolvencia ha puesto contra la pared a la filial de Parmalat en Brasil.

Parmalat brasileña con los días contados

Si no consiguen pronto recursos frescos el cierre es inminente, asegura presidente de la compañía Cables combinados BRASILIA.- Si Parmalat Brasil no consigue dinero fresco, su cierre sería cuestión de días, afirmó ayer el presidente de la empresa, al anunciar que tiene la autorización del interventor oficial en Italia para reunirse con interesados en adquirir […]

  • Si no consiguen pronto recursos frescos el cierre es inminente, asegura presidente de la compañía

Cables combinados

BRASILIA.- Si Parmalat Brasil no consigue dinero fresco, su cierre sería cuestión de días, afirmó ayer el presidente de la empresa, al anunciar que tiene la autorización del interventor oficial en Italia para reunirse con interesados en adquirir la compañía.

“Nos encontramos con dificultades para mantener a Parmalat viva”, dijo el presidente de la empresa Ricardo Goncalves.

Sin dinero fresco “el cierre es cuestión de días”, dijo a los periodistas luego de una reunión de casi cinco horas con una comisión del Congreso que investiga la crisis de la empresa en Brasil.

Parmalat “es una compañía viable”, expresó Goncalves a los legisladores.

De acuerdo al ejecutivo, Parmalat precisa unos 26 millones de dólares para mantenerse a flote y así poder eventualmente negociar con interesados en su compra.

“La empresa está siendo contactada diariamente por inversionistas interesados en adquirir Parmalat Alimentos, o partes de ella”, dijo Goncalves en una carta a la junta directiva de la compañía, a la cual tuvo acceso la AP.

Goncalves declinó comentar cuánto tiempo ganaría la empresa con los 26 millones de dólares, pero dijo que los había solicitado –y le fueron negados– a Enrico Bondi, el interventor designado por el gobierno de Italia, sede de la casa matriz de Parmalat. El argumento fue que existen impedimentos legales para remitir esos fondos a Brasil.

Tampoco reveló quiénes han mostrado interés en adquirir Parmalat Brasil, o cuánto valdría la empresa, que es la segunda compradora de leche más grande del país, con 6,200 empleados y ocho plantas.

“El grado de importancia de esta compañía es tanto que no imagino que deje de operar”, aseguró.

Dos de las unidades de Parmalat, que opera en Brasil desde 1972, solicitaron la bancarrota el 28 de enero, en procura de protección contra sus acreedores, pues estaban imposibilitadas de cumplir pagos por concepto de préstamos y cubrir deudas con los productores de leche.

Bancos en Brasil cancelaron líneas de crédito a la empresa, recordó Goncalves, y a la vez la casa matriz en Italia detuvo envíos mensuales de dinero que oscilaban entre los 3,45 millones de dólares y los 10,3 millones de dólares.

HECHO EN ITALIA

La mayor filial de la multinacional italiana en América Latina ha sido una de las más perjudicadas por la insolvencia de su casa matriz, afectada por un escándalo financiero y desvíos de fondos de miles de millones de dólares que estalló en diciembre pasado.

La empresa enfrenta 317 protestas de cobro y cinco solicitudes de quiebra de acreedores. Debe unos 606 millones de reales (cerca de 200 millones de dólares) a proveedores y a la banca en créditos de corto y largo plazo, detalló Goncalves.

El Gobierno y el Congreso brasileño buscan fórmulas para proteger a los cerca de 6,200 empleados y 20,000 proveedores de leche y frutas de Parmalat, cuya situación se mantiene en vilo a la espera de una solución de esta crisis.

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