El sentido de la amnistía

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El sentido de la amnistía





Algunos de los más autorizados juristas nicaragüenses, como los académicos Alejandro Serrano Caldera (miembro del Consejo Editorial de LA PRENSA) y Carlos Tünnermann Bernhein, han demostrado de manera fehaciente que no sería legalmente correcto dictar mediante decreto legislativo una amnistía para el ex presidente Arnoldo Alemán, quien está condenado a veinte años de presidio por delitos de corrupción en el ejercicio del poder.

Aparte de que ética y jurídicamente no cabe en este caso la amnistía —por la naturaleza de los delitos que ameritaron la condena de Alemán y por el sentido mismo de esa gracia de la justicia humana—, si a pesar de todo la quisieran aprobar tendría que ser por medio de una ley que llene todos los procedimientos de la formación de la ley, inclusive la sanción presidencial. Además, antes de dictar tal ley se tendría que esperar a que la sentencia contra el ex presidente Alemán sea ratificada por las instancias judiciales superiores.

En lo que se refiere a los procedimientos, la iniciativa de una ley de amnistía para Alemán podría ser presentada por cualquier diputado, ir a la Comisión de Justicia para su dictamen y ser aprobada por el plenario de la Asamblea Nacional con el voto de por lo menos la mitad de los diputados presentes, siempre y cuando haya el quórum establecido por la ley, que es de la mitad más uno del total de miembros del Poder Legislativo legisladores. O sea que la amnistía para Alemán podría ser aprobada por 24 ó 25 diputados, a lo sumo.

Pero también podría ser vetada por el presidente Enrique Bolaños, como él mismo ha asegurado que lo haría. Y en ese caso, para rechazar el veto presidencial se requeriría el voto de la mitad más uno los 91 diputados a la Asamblea Nacional, lo cual significa que los arnoldistas necesitarían ser apoyados por al menos cuatro o cinco miembros de la bancada Azul y Blanco.

Ahora bien, considerando el sentido jurídico que tiene la amnistía, una ley para amnistiar a Arnoldo Alemán sería una aberración jurídica y moral. En realidad, por su propia naturaleza la amnistía es aplicable sólo a reos por causas políticas y delitos comunes conexos, pues no sólo perdona la pena impuesta judicialmente sino que también “borra” u olvida todos los hechos ocurridos.

Por ejemplo, quien intentare un golpe de Estado y durante esa acción matare a una o varias personas, cometería un delito político acompañado por un crimen común conexo con aquél. Cuando miembros del FSLN asaltaban bancos para financiar su lucha armada contra el somocismo, cometían delitos comunes subordinados a una causa política, y por lo tanto tenían derecho a la amnistía. Por el contrario, los que usurparon bienes y propiedades ajenas para su provecho o enriquecimiento personal, mediante la piñata sandinista, no podían ser beneficiados con una amnistía y si lo fueron se atropelló un principio básico del derecho y de la justicia humana.

La razón por la cual sólo los reos políticos y no los delincuentes comunes pueden ser amnistiados, es sencilla: los delitos políticos son circunstanciales y no los motiva la búsqueda de beneficio personal, sino el interés colectivo, de grupo o de toda la sociedad. En cambio el delito común es una repugnante consecuencia de la perversidad humana, por ejemplo de la codicia de quienes asesinan para robar a la víctima, o malversan fondos públicos, aunque después los “laven” con fundaciones supuestamente políticas.

Además, el hecho de que quienes cometan crímenes comunes sean personas dedicadas a la función pública no convierte en políticos sus delitos. Si un líder político viola a su hija o hijastra esto de ninguna manera podría ser considerado como un delito político, sino como un execrable y vergonzoso crimen del orden penal común.

De manera que los delitos por los cuales se condenó a Arnoldo Alemán en primera instancia no fueron crímenes políticos ni comunes conexos con la política, y por lo tanto el líder del PLC no debe ser amnistiado. Sólo abusando del poder que tienen en la Asamblea Nacional y que recuperaron en enero recién pasado en circunstancias conocidas, es que las y los diputados arnoldistas podrían aprobar una ley de amnistía para Arnoldo Alemán.

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