- El balompié es una manera de convivir sanamente
Adelayde Rivas Sotelo [email protected]
Desde sus orígenes el municipio de Ciudad Sandino es perseguido por el infortunio de la violencia. Los jóvenes que habitan este municipio, quieran o no, se ven sumergidos en un remolino de odio y rencor entre las pandillas locales. Sin embargo, las nuevas generaciones luchan por recuperar su dignidad mostrando un nuevo rostro de Ciudad Sandino a través del futbol.
El Real Madrid, nombre con el cual bautizaron uno de los 56 equipos que se agrupan en la liga de este municipio, fue el campeón del año 2003. Don Rodolfo Navarro, activista deportivo de la localidad, afirmó que de cada diez integrantes del equipo, al menos tres pertenecieron a una pandilla y que éstos han encontrado en el deporte una manera de integrarse a la comunidad.
“Los mismos jóvenes que antes tenían competencias callejeras o ‘perreras’, como suele llamárseles han hecho del futbol una manera sana de distraerse y potencializar sus habilidades deportivas”, apuntó Navarro.
Para Erick Meneses, integrante del Real Madrid y estudiante de ingeniería en la UdeM, el deporte le ha alejado de amigos que antes le ofrecían una vida de vagancias. Hoy se encuentra feliz por tener un espacio dentro del equipo, porque eso le permite socializar con otros jóvenes que en el pasado no se llevaba muy bien.
Meneses es un joven de pestañas amplias y piernas anchas, aunque su vocabulario no es fluido, tiene el corazón de un guerrero cuando está en el campo. “Mi meta es ser el mejor, porque en el campo todos queremos ganar”, dijo Erick con evidentes deseos de superación.
EN BUSCA DE UNA IDENTIDAD
El deseo de pertenecer a un grupo donde encuentre fraternidad y camaradería se ha convertido en una atracción para algunos miembros de padillas juveniles. A pesar que falta un largo camino que recorrer don Rodolfo Navarro, tiene la esperanza que muchos de estos jóvenes cambien su mentalidad y vean la vida desde otra perspectiva.
Según Navarro, en Ciudad Sandino existen jóvenes de la zona No.11 apodados “Los isleños”, que se han incorporado al deporte, jóvenes que han dejado las pandillas paulatinamente.
Jonathan González, a pesar de sus múltiples tatuajes se considera una persona libre de las pandillas, practica el deporte por la teoría de que “todo se puede en la vida” y uno de sus mayores deseos es ganar el campeonato nuevamente.
Yáder Flores Cuarezma, tiene dos años de pertenecer al equipo de los Slaider y con poco más de un metro y medio de estatura es considerado uno de los delanteros más valiosos del equipo.
Armando José Mairena, para los amigos “el tuco”, ocupa la posición de defensa, y a pesar que es de poco hablar ha participado en los dos campeonatos de ligas futbolística de Ciudad Sandino.
EL ETERNO PROBLEMA
Sin lugar a dudas, las pequeñas ligas siguen sufriendo la misma enfermedad deportiva: financiamiento, a pesar de los esfuerzos por mantener a los equipos unidos éstos no encuentran oídos a sus plegarias cuando recurren a las instituciones gubernamentales dedicadas para tal fin.
“Hemos tenido patrocinadores como el señor Peter Bernat, quien sin ningún interés personal nos ha brindado su ayuda, obsequiándonos camisetas para lucir verdaderamente como un equipo”, puntualizó Rodolfo Navarro.