Róger Matus Lazo
En el deporte, y específicamente en el beisbol, encontramos muchos términos empleados en sentido metafórico. Y, más que producto del afán creador, la metáfora es el fruto de una necesidad expresiva, porque ninguna lengua del mundo posee el caudal suficiente de palabras para expresar los infinitos matices del pensamiento. Por eso nos enfrentamos a diario con la creación incesante de tropos en la imaginación popular, incluso en el argot de las más bajas capas sociales.
De average son comunes las siguientes acepciones: 1. “Ánimo, conjunto de facultades del espíritu”: Las pérdidas de ayer me tienen bien bajo el average. 2. “Suma de puntos favorables para hacer méritos, de preferencia en la relación amorosa”: Por andar de tapudo, perdiste average con la Filomena. 3. “Récord, currículum”. A veces tiene una connotación irónica. A una joven con un vestido ajustado a un cuerpo escultural se le dice: Con un average como el tuyo conseguís trabajo rápido en cualquier parte.
El término flay casi siempre se lo utiliza en diminutivo: flaysito. “Se aplica a lo que es fácil de responder, especialmente en clase”. Flay significa también “gas intestinal”: Hombré, ya no se puede trabajar en la cabina de transmisión: el locutor se volvió a tirar otro flay.
El acto de espiar o vigilar se expresa con dos términos que tienen, como veremos, sus matices diferentes: fildear y dar rolin. Fildear es “mirar desde lejos algo o a alguien con sumo interés o cuidado”: Ese hombre tiene la maña de fildear a las mujeres que se cambian ropa en el vestidor. De rolin se ha formado la frase verbal dar rolin: “espiar a una mujer que está mal sentada”. La persona que la mira dice, por lo regular, que la dama le está dando rolin, con lo que quiere significar que intencionalmente o por descuido le está enseñando las piernas.
De jon (home) se dice todo tiro a jon. Se trata de una “expresión utilizada cuando se quiere significar que lo que se diga o se haga tiene una de estas alternativas: el éxito o el fracaso”: ¡Ve, manó, todo tiro a jon: o la bebés o la derramás! Y esperar en jon es “aguardar o esperar el momento oportuno para aplicarle a alguien la sanción debida”.
De bola hemos registrado las siguientes acepciones: 1. “Cerebro, pensamiento, intelecto”: Sólo burradas dice porque no tiene nada en la bola. 2. “Promesa, ofrecimiento incumplido”: Hombré, vos jamás disparás una cerveza, sólo bolas tirás. 3. Bola buena: “Acierto, tino, puntería”: Estuviste muy bien en la reunión: sólo bolas buenas tiraste. 4. Bola mala: “ Falla, desacierto, desatino”: Mala noche para vos: sólo bolas malas. 5. Bola rápida: “Que dice las cosas sin preámbulos ni rodeos, aunque se trate de cuestiones de alguna delicadeza, por sus connotaciones políticas, religiosas, económicas, etc.”: Tiene bola rápida ése, no esperó ni que entráramos al tema de la malversación. 6. Botar la bola: “Incurrir en un error, fallar”: Botó la bola cuando ya todo lo tenía conseguido. 7. Bola recia: “ Que asume una actitud dura, firme, implacable, intolerante, severa”. En la reunión con el subordinado, el jefe le tiró sólo bola recia.
De bola se ha formado el verbo bolear. “Evadir la responsabilidad de decisión entre dos o más personas”: Se bolean la indemnización. (La Prensa, 15 de junio de 2003).
La base es común en expresiones: Me agarraron fuera de base, dice el alumno sorprendido por el profesor en el examen; estoy fuera de base dice otro, ajeno a lo que se está tratando; me sacaron de la base se lamenta este otro que ha perdido a su amada. Pero si se le presenta una oportunidad que debe aprovechar para alcanzar el éxito deseado, este hombre tiene lo que muchos esperan: las bases llenas. Una concesión por error o negligencia es base por bola, pero con propósito expreso: base intencional; si se logra con esfuerzo o astucia: base robada; pero también se pueden barrer las bases cuando corren en masa a los trabajadores de una empresa, o se triunfa en forma arrasadora. Aunque también se puede quedar en la base si se queda esperando la oportunidad sin conseguir lo que deseaba.
La palabra bate se usa para referirse al “órgano sexual masculino”. Jorge Eduardo Arellano me cuenta que en el servicio higiénico del restaurante El Filete, de Nindirí, se lee: “Bateador de bate corto: acérquese más al plato. El cuarto bate es “el mejor en su género o grupo”. También se dice de la “persona que sólo acostumbra comer o beber a expensas de otros”. Y dar con el bate es “comer y beber por cuenta de otros”. Como en las prácticas de beisbol se utilizan bates de aluminio, es usual la expresión: Vamos a la fiesta, pero no llegués con el (bate) de aluminio, llevá suficientes reales.
El verbo batear designa la acción de “hurtar, robar”: Le pagaron unos 80 mil córdobas y se los dio a su esposa. Ésta se los bateó. (La Prensa, 21 de mayo de 2003, p. 7). También significa “conseguir lo deseado”. Generalmente se le agregan los adjetivos duro, fuerte, o la frase adjetiva: de hit, de jonrón, para significar el grado de éxito logrado: ¡Qué bárbaro, todo el año estuvo bateando duro en la empresa, y ahora bateó de jonrón con el nombramiento de director general.
Es más usual el verbo dobletear para significar la acción de “comer o beber doble ración”. También significa ‘usar dos veces el mismo calzoncillo, pero al revés”: Como solo traje un calzoncillo, voy a dobletear.
El pícher es, por lo general, la figura más visible y clave en un juego. De aquí se ha formado el verbo pichar, que no es otra cosa que “pagar los gastos”. La otra figura que se combina con el pícher es el cácher. El cácher no gasta, sino que come y bebe a costas de otro, del pícher: ¡Ve, aquí nos vamos a morir de hambre porque sólo cácheres estamos! Y cuando un individuo es inútil (¡y Dios me libre si se lo dice una mujer!), lo fulminan con una expresión realmente degradante: ¡Ve, niñá, este tipo sí que está listo: ni picha, ni cacha, ni deja batear.
El autor es académico de la Lengua.